En febrero de 2026, las comunidades de las Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna en Filipinas celebraron con gratitud el 200 aniversario de la fundación de la congregación, recordando dos siglos de misión, servicio y fidelidad al carisma de su fundadora, Santa Joaquina de Vedruna.
Casa de la Delegación de Filipinas
El 28 de febrero de 2026, la Casa de Delegación, junto con la comunidad de Tagaytay, celebró el 200 aniversario de la fundación de nuestra Congregación con una Eucaristía y una merienda.
La misa se celebró en la Parroquia de la Sagrada Familia, en Quezon. Fue presidida por el P. Samuel H. Canilang, CMF, y seis sacerdotes concelebrantes. Diferentes congregaciones religiosas de hermanas se unieron a nosotros en este acontecimiento tan significativo. También asistieron algunos feligreses, nuestros vecinos, amigos, benefactores, antiguas estudiantes internas becadas, antiguos estudiantes trabajadores y miembros de VFI.
El tema de nuestra celebración fue el lema del Bicentenario: “Amor generoso: misión que inspira.” Con corazones rebosantes de gratitud y almas elevadas en alabanza, nos reunimos en el altar sagrado para celebrar un hito trascendental: doscientos años de la gracia, el amor y la fidelidad de Dios hacia las Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna.
Hace dos siglos, Santa Joaquina, guiada por el Espíritu de Dios, abrazó con valentía una misión de amor y servicio. Su vida, arraigada en la oración, la pobreza y la caridad, se convirtió en un testimonio vivo del Evangelio, inspirando a generaciones a responder generosamente a la llamada de Dios. Hoy, su legado continúa iluminando nuestro camino, recordándonos que el amor generoso, vivido con fidelidad, puede transformar vidas, comunidades y el mundo.
Al celebrar este Bicentenario de gracia, fuimos invitados a reflexionar sobre el profundo don que la Congregación representa para la Iglesia y para el mundo, y a dar gracias por la fidelidad del Señor durante 200 años de nuestra vida y misión. No fue solamente una conmemoración de la historia, sino también una llamada viva a abrazar nuestra propia vocación con renovado valor, generosidad y fe. Que nosotras, inspiradas por el ejemplo de Santa Joaquina, nos comprometamos a vivir vidas de servicio, con corazones abiertos al clamor de los pobres y con manos que trabajan con amor por Dios y por el prójimo.
En la Sagrada Eucaristía, fuente y culmen de nuestra fe, ofrecemos humildemente nuestra acción de gracias por todas las bendiciones del pasado, por la guía y la fortaleza que recibimos en el presente, y por la esperanza y el valor que llevamos hacia el futuro. Pedimos que el Señor continúe sosteniendo a nuestra Congregación, profundice nuestra fidelidad a la vocación y fortalezca nuestro testimonio de amor generoso, para que nuestra misión continúe inspirando a las generaciones futuras.
En su homilía, el P. Sammy destacó que, a través de nuestro carisma de oración, pobreza y caridad, nuestras hermanas han llevado fielmente a cabo nuestra misión en la educación y en diversas plataformas de formación de personas para servir a la comunidad, dando preferencia a quienes tienen algún tipo de necesidad, carencia o dificultad; formando mentes y corazones con sabiduría y virtud; y en el cuidado de los enfermos, llevando consuelo, sanación y esperanza a quienes lo necesitan. También promovemos el cuidado de la salud de manera integral. Asimismo, nos invitó a reflexionar sobre nuestro carisma de oración, pobreza y caridad a la luz de la sabiduría de los Papas y de los signos de nuestros tiempos.
Inmediatamente después de la misa, nos reunimos en la cancha cubierta del barrio, donde se ofreció una sencilla merienda con delicias filipinas. Tuvimos un breve programa para entretener a los visitantes mientras compartían los aperitivos. Una de nuestras estudiantes internas del dormitorio, que cursa la Licenciatura en Música en la Universidad de Santo Tomás, interpretó tres canciones, mientras que nuestros niños de Tagaytay presentaron un número de baile. Tuvimos una celebración sencilla, pero muy significativa.
Hna. Marilou M. Manicad, ccv
Tagaytay
Para celebrar el 200 aniversario de la fundación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna, el Centro Infantil Tahanan Vedruna (Hogar Vedruna) de Tagaytay realizó una actividad el 15 de febrero de 2026, con el fin de dar a conocer a Santa Joaquina de Vedruna a 50 madres y 2 padres provenientes de tres zonas marginales de la localidad.
Después del canto de los niños de Tahanan Vedruna titulado “Welcome to the Family” (Bienvenidos a la familia), dos hermanas Vedruna ofrecieron las charlas.
La Hna. Judy presentó a Santa Joaquina como una madre ejemplar, que cuidó responsablemente de sus hijos; una madre cuya preocupación estaba centrada en el bienestar de su familia. Su cuidado y preocupación por los niños se ha transmitido a las actuales Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna, quienes fundaron el Centro Infantil para acoger y proteger a los niños pobres, vulnerables y abandonados de los abusos y la explotación.
Santa Joaquina también fue presentada como modelo de vida religiosa y como sierva, que sirvió de todo corazón a Jesús a través de sus hermanos y hermanas, manifestando un amor que nunca se da por suficiente.
La Hna. Rosie presentó una breve historia de la fundación de la Congregación hace 200 años y habló de la Fundadora, Santa Joaquina, quien se entregó totalmente y confió a Dios la fundación de la Congregación, ofreciendo todos los bienes que poseía.
También presentó la fundación de las hermanas Vedruna en Filipinas en 1972 y a las primeras hermanas españolas que fueron, su misión entre los enfermos de Hansen (lepra) y la creación del dormitorio para jóvenes estudiantes universitarias en Manila, llamado Dormitorio “Our Lady’s Home” (Hogar de Nuestra Señora). Este era un dormitorio que ofrecía a cada residente un ambiente familiar, un “hogar lejos del hogar”, el mismo hogar donde Nuestra Señora del Monte Carmelo habita.
Después de la charla, se sirvió una merienda, y cada participante recibió 5 kilos de arroz, que sirve como provisión de alimento para una semana para la familia.
Hna. Judith L. Padasas, ccv
Pigcawayan
Con gratitud a Dios, la comunidad de Pigcawayan de Cotabato celebramos el Bicentenario el 26 de febrero de 2026.
Comenzamos con la celebración eucarística en la Parroquia de San Blas, nuestra parroquia, presidida por nuestro nuevo obispo en Cotabato, Mons. Charlie Inzon, OMI, DD, junto con el obispo emérito Mons. Angelito Lampon, OMI, DD. Cuatro sacerdotes diocesanos y el capellán del Bureau of Jail and Penology concelebraron la Eucaristía.
Durante su homilía, el arzobispo Inzon nos recordó que somos el reflejo vivo de Santa Joaquina: los sacrificios ocultos, el servicio incansable en la educación y en nuestra misión, y el amor constante por los pobres encarnan el carisma y el espíritu de nuestra Fundadora. También dijo que somos como una vela dispuesta a consumirse, un poderoso recordatorio de que la verdadera caridad brilla intensamente cuando se entrega completamente.
Después de la celebración eucarística, tuvimos un sencillo encuentro fraterno en nuestro convento. Nuestros niños de Balay na Panaob presentaron un número creativo y una presentación, al igual que los estudiantes de la Pigcawayan National High School.
Este acontecimiento es una renovación de la misión, un sí valiente que se mantiene como un faro de esperanza para las generaciones futuras. No se trata solamente del pasado; es nuestro llamado a seguir brillando con fuerza, irradiando compasión, reflejando a Cristo y llevando adelante el legado de nuestra Fundadora, Santa Joaquina de Vedruna, en el mundo de hoy.
Hna. Mary Antonette Eyan, ccv



