Esta es la casa donde vivió Santa Joaquina de Vedruna. 

Una casa donde vivió como madre, con hijos e hijas, como mujer viuda, y dónde -a partir de 1826- fundó la Congregación Hermanas Carmelitas de la Caridad. Aquí brotó una semilla que hoy sigue dando fruto y que nos impulsa a seguir sembrándola con esperanza por el mundo.

Este no es un museo, sino una casa real: una casa con memoria, con paredes que han escuchado y suelos que han sentido los pasos de una vida plena.

Visitar la casa significa adentrarnos en los espacios que evocan su sociedad, su vida y su obra. 

Rehabilitación

Con motivo del Bicentenario de la Congregación (1826-2026), se ha llevado a cabo un proceso de restauración y rehabilitación, con el objetivo de convertir la Casa Manso en un punto de encuentro y conocimiento de la persona de Joaquina y su legado desde una perspectiva actual.

La recuperación de la Casa Manso ha permitido rehabilitar tres plantas y tres espacios fundamentales que dan sentido al relato vital de la fundadora.

Recorrido

Visitar la Casa Manso es emprender un viaje por la esencia del carisma Vedruna. El recorrido invita a los visitantes a ser peregrinos en una historia de valentía y amor. 

Como ocurre con los recuerdos, se podrá entrar y salir de las estancias libremente, avanzar, retroceder, dejarse guiar por la intuición. El recorrido no es cronológico ni convencional, sino que sigue un itinerario inmersivo.