Entre abril y junio de 2026, la hermana general María Teresa Cuervo y consejeras del Equipo General realizan una visita a varias regiones de la Provincia Vedruna de Europa.
Esta es la primera crónica de su visita, entre los días 2 y 21 de abril, en los que compartieron con las comunidades de Galicia, Extremadura y Salamanca. Algunas hermanas del Equipo Provincial de Europa las han acompañado en etapas del camino.
Galicia
En la comunidad autónoma de Galicia, visitamos las comunidades de Vigo, Gallegos y Ourense.
Vigo
Aquí, las tres hermanas de la comunidad llevan adelante, junto con cuatro educadoras, el proyecto de la Casa de Familia de Vigo, en el que acompañan a nueve niños de diferentes edades. Con alegría compartimos algunos momentos de la vida de los niños en la casa, maravillándonos con su forma de ver la vida, como cuando, por su cumpleaños, la niña más pequeña recibió unas zapatillas, y el día que las estrenó decía “Estos zapatos me llevan solos, no necesito caminar; me llevan como por el aire”. Con esto reflexionamos sobre cómo necesitamos poco para ser felices, y que siempre deberíamos conservar el asombro y la admiración de los niños.
Mientras ellos estaban en el colegio, nosotras, las hermanas, realizamos el compartir comunitario de los trabajos y reflexiones que teníamos previstos en torno a la sinodalidad y el liderazgo compartido. También tuvimos la oportunidad de compartir y realizar parte de nuestro trabajo en el monasterio de las hermanas benedictinas. Con mucho cuidado y detalle, nos recibieron con una deliciosa merienda elaborada con productos que ellas mismas preparan para su sustento, y nos ofrecieron todo lo necesario para nuestro trabajo.
Visitamos también el Colegio Vedruna María Inmaculada de Vigo. Allí saludamos a personas del equipo directivo, que nos transmitieron su alegría y compromiso con el carisma educativo de Joaquina. Este centro acusa, como todos, la disminución de estudiantes dado las tasas bajas de natalidad y las muchas ofertas de colegios que ofrece la ciudad.
Agradecemos mucho su labor y su esfuerzo, especialmente en este año que celebran su centenario, motivo por el que han recibido la medalla de oro de la ciudad por la excelencia educativa, haciendo especial reconocimiento a su programa de aprendizaje musical temprano y progresivo.
Gallegos
El viaje entre Vigo y Gallegos nos permitió disfrutar del rico y saludable paisaje geográfico. Ver las montañas y todos sus componentes invita al silencio, a dejarse sorprender por la belleza de la naturaleza y, de vez en cuando, a descubrir alguna casa de piedra enclavada en el paisaje o pequeños pueblos.
La llegada a la casa de la comunidad fue emocionante, pues son pocas las personas que llegan hasta allí, debido a la dificultad del transporte y la distancia. Los abrazos, las lágrimas y las carcajadas se mezclaron con la alegría de haber llegado a casa.
Después de un delicioso almuerzo, alrededor de la estufa de leña, iniciamos nuestro compartir de oración, conversación y reflexión sobre la realidad y la vida de la comunidad. También hicimos eco de los textos que llevábamos preparados sobre la sinodalidad y el liderazgo compartido, tema que estamos trabajando en las comunidades durante todas las visitas del Equipo General.
En Gallegos, como en muchos otros pueblos actualmente, muchas casas están cerradas porque sus habitantes, ya mayores, se han mudado a otras ciudades llevados por sus hijos, ya que en los pueblos el clima es más duro y se cuenta con menos medios necesarios para su cuidado. La población joven, por su parte, sale del medio rural en busca de trabajo, de estudios y de un mejor futuro.
Nuestras hermanas se dedican a acompañar a las personas que aún permanecen en el pueblo: las visitan, están atentas a sus necesidades y ofrecen la ayuda que está a su alcance, además de atender algunos servicios pastorales. Algunos emigrantes están llegando a ciertos pueblos, aunque son muy pocos; sin embargo, allí no pueden cumplir sus expectativas ni encontrar trabajo remunerado. Las hermanas también los acompañan en las gestiones necesarias para obtener los documentos de permiso de permanencia en España.
Nos llamó particularmente la atención el sentido de vecindad y amistad que existe. Por ejemplo, el cuidado mutuo con Rafael, el único vecino: él está atento a la casa cuando las hermanas salen, y ellas están pendientes de él, especialmente en este momento en que se ha roto un pie. La relación de vecindad es importante y vital para ambas partes, a lo que se suma el vínculo familiar y pastoral que tienen con el párroco.
También tuvimos la oportunidad de conocer a un artista ruso que vive en el pueblo. Es un artista que trabaja metales y se presentó con un obsequio para cada una de nosotras: un escudo de la congregación, que agradecimos de corazón.
Ourense
Aquí se encuentra una Casa Santa Joaquina, hogar de hermanas mayores: un hogar de sabiduría y de síntesis de la vida, porque allí están las hermanas que, en fidelidad a Jesús, han entregado su vida al proyecto del Reino y al carisma Vedruna.
Las hermanas nos esperaban en la capilla, pues nuestra llegada coincidía con la hora de la Eucaristía. Al finalizar la misa, fuimos a saludar a aquellas que necesitan cuidados especiales: en sillas de ruedas, con una sonrisa, un apretón de manos o un gesto, nos hicieron sentir su acogida, su alegría y su cálida bienvenida.
Una vez compartida la mesa, organizamos los tiempos de trabajo. Después del descanso, tuvimos el primer momento de encuentro. Fue gratificante escuchar cómo las hermanas agradecen y valoran el cuidado y atención que reciben. Muchas subrayaron la importancia de cuidar y fortalecer los tiempos de encuentro con Dios, tanto en la oración comunitaria como en la personal, así como el acompañamiento de hermanas o sacerdotes que las ayudan a profundizar el documento capitular “Nacer de Nuevo”.
Nos llamó la atención que, en algunos diálogos personales, las hermanas, aunque viven la fragilidad y la vulnerabilidad, mantienen vivo el deseo de servicio y ayuda hacia las hermanas más frágiles. Al mismo tiempo, genera mucha emoción y motivación escuchar a aquellas más mayores decir que son felices, hablando con gran sabiduría: realmente han llegado a una síntesis de vida y se han quedado con lo esencial del seguimiento a Jesús en la familia Vedruna.
Pudimos conocer el Colegio Carmelitas Ourense, pudimos conversar con la directora sobre la celebración del Bicentenario, tanto el que se vivió el día 26 de febrero a nivel de toda la congregación, como el que animaron, promovieron y celebraron en el colegio. Esta efeméride está siendo una ocasión para movilizar a hermanas, alumnos, exalumnos, docentes, laicos, amigos y conocidos de la familia Vedruna. Deseamos que la profundización y lectura del carisma —realidad que se está trabajando este año— no se quede solo en un momento puntual del Bicentenario, sino que perdure en el tiempo.
Extremadura
En la comunidad autónoma de Extremadura, visitamos las comunidades de Cáceres, Saavedra-Badajoz y Villafranca de los Barros.
Tuvimos la oportunidad de celebrar un encuentro con las comunidades, en el que participaron en torno a 20 personas, tanto del Laicado Vedruna Asociado de Cáceres, y hermanas de todas las comunidades de Extremadura. El tema central fue la sinodalidad y el liderazgo compartido, tomando como base el documento capitular “Nacer de Nuevo”, el Evangelio y algunas notas del carisma.
En las resonancias se valoró especialmente la integración de estos tres elementos, y se subrayó la importancia de la sinodalidad como un momento significativo en la vida de la Iglesia, así como la motivación para seguir fortaleciendo esta experiencia, viviendo en nuestras comunidades los cambios con compromiso y apertura.
Las participantes expresaron un profundo sentimiento de esperanza en la Congregación, así como el respaldo que sienten de ella. Manifestaron su confianza en que, pase lo que pase, Vedruna seguirá adelante. Reconocen, además, que esta confianza está puesta en Dios y que, aunque sean pocas o de mayor edad las personas que conforman la familia Vedruna, todas están comprometidas en cuidar y mantener viva la luz de la fe, sin dejar que se apague, tal como invita el profeta al hablar de no apagar la mecha humeante. Sin agobiarse, desean seguir adelante, conscientes de que cada persona aporta su don en el momento histórico que le corresponde vivir. Finalmente, se reconoce que los documentos de la Congregación reflejan la evolución de la Familia Vedruna, que avanza poco a poco como una verdadera familia carismática.
Cáceres
La comunidad de Cáceres está constituida por siete hermanas: varias de ellas ya están jubiladas, pero todas mantienen una fuerte relación con el entorno, en función de sus posibilidades: participan en el voluntariado de la parroquia y acompañan al Laicado Asociado Vedruna. Durante nuestra visita, compartimos con toda la comunidad espacios de oración, diálogo personal, reflexión y lectura conjunta, siguiendo la propuesta preparada para el encuentro con las comunidades.
En Cáceres se encuentra el Colegio Vedruna Santa Cecilia, donde trabaja una de las hermanas de la comunidad. Aunque nuestra visita fue durante un fin de semana, tuvimos la oportunidad de encontrarnos con la directora del colegio y con la profesora encargada de la pastoral del centro. A través del diálogo, ambas nos transmitieron su identificación, aprecio y compromiso con la educación inspirada en el carisma Vedruna.
Una de las tardes tuvimos la oportunidad de conocer el casco antiguo de la ciudad de Cáceres y los dos edificios señoriales donde se inició el colegio. Al recorrer estos lugares, tan bellos y significativos, comprendimos mejor los relatos de las hermanas, quienes cuentan que en sus inicios los padres de familia y conocidos no podían creer que se trasladaron y establecieran en un lugar apartado, con calles de tierra. Hoy, con la expansión de la ciudad, ese mismo lugar se ha convertido en el centro de la misma. Nos llamó especialmente la atención la belleza de la ciudad medieval. A pesar de la escasez de técnicas y maquinaria en su construcción, destacan sus edificaciones por los detalles cuidados, casi como si estuvieran talladas o bordadas en bloques de piedra.
Suerte de Saavedra – Badajoz
La comunidad está formada por dos hermanas y se encuentra ubicada en un barrio periférico de Badajoz, llamado Suerte de Saavedra, habitado en su mayoría por población gitana. Esa identidad del barrio se percibe nada más entrar en él, por la dinámica de la gente, la disposición de las viviendas, el ambiente de vecindad y las relaciones cercanas entre las personas. Es común ver gestos cotidianos como saludarse de una ventana a otra o prestarse agua cuando falta.
Las hermanas viven profundamente insertas en el barrio, siendo dos vecinas más. Participan y apoyan las movilizaciones y diversas actividades de los vecinos, especialmente aquellas orientadas a la búsqueda de servicios para el bien común. También colaboran en acciones formativas que favorecen una mejor calidad de vida y la convivencia.
Al mismo tiempo, no están desligadas de lo que ocurre en la ciudad, la parroquia y los movimientos sociales. Su participación en distintos grupos vinculados a la parroquia contribuye a dinamizar la búsqueda de voluntarios y de personas cualificadas que ofrecen sus servicios de manera solidaria en el barrio. La visita a la cárcel forma parte de su misión, así como su implicación activa en movimientos sociales, no solo en el barrio o en Badajoz, sino también en otros espacios fuera de la ciudad.
Durante la visita compartimos dos momentos de encuentro sereno, en los que pudimos conocer su dinámica comunitaria, su participación en la vida del barrio y su relación con otras comunidades Vedruna del entorno, especialmente con la de Villafranca de los Barros. La oración y la reflexión estuvieron presentes a lo largo de todo el encuentro.
Villafranca de los Barros
Aquí se encuentra una comunidad de cinco hermanas, con quienes compartimos tiempos de reflexión conjunta sobre sinodalidad y liderazgo compartido y actividades de la vida comunitaria. La misión de la comunidad es ser presencia en el pueblo, donde las diferentes Congregaciones presentes se van marchando por la falta de personas que puedan realizar las tareas de la misión.
Su casa está dentro del Colegio Nuestra Señora del Carmen, en el que las hermanas prestan servicios de portería y mantienen relación con los exalumnos. Este es uno de los pocos centros que mantiene una relación tan significativa con las diferentes generaciones que han pasado por allí. La institución ha sido anfitriona de encuentros académicos destacados, como el Ágora Vedruna de Derecho, celebrado en abril de 2026 en el contexto del Bicentenario, que reunió a profesionales del sector.
En la visita y encuentro con parte del equipo directivo del colegio, percibimos su entrega generosa en y por la comunidad educativa. Valoran el trabajo de los compañeros, la respuesta positiva de la población y el cariño y cercanía de las hermanas. Nos obsequiaron una bella obra de orfebrería realizada por una exalumna: una medalla con los elementos del escudo de la congregación y que se lleva en una cadena para usarlo como un collar.
Nos llamó la atención la belleza, originalidad de la decoración y cuidado del colegio, con la ganancia de que una parte funciona en una casa señorial enriquecida con muebles y decoraciones propias de una casa de una familia con gusto y recursos.
Salamanca
Robleda-Martiago
Pareciera que el Dios de la Vida nos está complaciendo en esta visita, ofreciéndonos el regalo de unos paisajes naturales hermosos, cada uno de acuerdo a la región geográfica de por donde nos movemos. En el camino a Ciudad Rodrigo nos fuimos adentrando en el paisaje verde, y su ganadería, con vacas y ovejas pastando, recrearon muestra mirada, además de las montañas y ríos por los que pasamos a través de caminos y autopistas excelentes.
Al llegar a casa, es una alegría abrazar hermanas que sabes que son tus hermanas, aunque antes no las hubieras visto, estos son los milagros del Evangelio y del Carisma.
En la sobremesa, ya empezamos a adentrarnos en la vida de la comunidad que desde hace casi 50 años están en la zona trabajando la pastoral de 17 pueblos. Es de alegrarse el trabajo en equipo que están haciendo con los sacerdotes y los consejos pastorales.
Nos impactó la realidad de pueblos que se están quedando vacíos, la llamada España vaciada. Duele ver tantas casas cerradas con nadie que las habite, sea porque sus dueños se hicieron mayores y sus hijos los llevaron a vivir con ellos o están en residencias de mayores. Son muchísimas las casas que están en esta situación. Y, por otro lado, la ausencia casi total de nacimientos, donde un pueblo que tenga 6 niños ya son muchos, pues en algunos solo hay un niño y por él y con él hacen la catequesis.
Tuvimos el gusto de acompañar a las hermanas en una de las comunidades del campo que ellas acompañan, Pastores, donde participamos de la Eucaristía con los dos curas que hacen parte del Equipo Pastoral, formado también por personas laicas, que anima y coordina toda la región. ¡Que bonito ver la gente saliendo en procesión a las calles del pueblo, con un sentido de fe vivido en comunidad eclesial!
Pizarrales
Fue un verdadero regalo encontrarnos con esta presencia de inserción, con más de 50 años de historia en la periferia de Salamanca. Allí, esta comunidad Vedruna es un referente de fe y compromiso para una población que ha luchado por su dignidad y por el reconocimiento de sus derechos.
El compartir con las hermanas nos permitió descubrir una sabiduría que nace de la fidelidad cotidiana al Evangelio, vivida junto a la gente y con un profundo sentido de pertenencia carismática.
El recorrido por el barrio nos hizo visible cuánto las hermanas son conocidas y queridas, en la cercanía de tantos saludos y relaciones. Esto nos confirmó el valor de una presencia cercana que hoy, más allá del hacer, se expresa sencillamente en el “estar con la gente”, incluso cuando la fragilidad y las fuerzas físicas comienzan a disminuir.
Alfonso VI
Junto con la comunidad de Pizarrales, la comunidad de Alfonso VI conforma la presencia Vedruna en Salamanca. Aunque la distancia geográfica con Pizarrales es corta, el histórico de esta comunidad tuvo y tiene una trayectoria diferente. Además de ser una presencia en este barrio también periférico de Salamanca, la comunidad tiene un abanico de actividades muy diversificado, que va desde el compromiso amplio y extendido de acompañamiento con Ruaj – hasta el compromiso con la Asociación Tas y Cáritas Diocesana.
El compartir con estas hermanas fue muy rico, permitiéndonos conocer los diferentes momentos de reestructuración por los cuales la comunidad ha pasado a lo largo de sus años de existencia, bien como el constatar la dinámica comunitaria actual donde lo que las une es la misión tanto a lo que al interior de la comunidad se refiere, cuanto a la amplitud y hondura de las actividades y responsabilidades de las tareas de la misión.
El paseo por el barrio y conocer el casco histórico de la ciudad de Salamanca, nos sorprendió por la imponencia y belleza de sus antiguos edificios y -desde hace muchos siglos hasta hoy- el marco de ser una ciudad universitaria.
Esta es la primera crónica de esta visita. Las próximas crónicas se publicarán pronto.



