Palabras desde Venezuela: solidaridad, cuidado, fe en Dios

Casi diez días después de los fuertes terremotos que sufrió Venezuela el pasado 24 de junio, dos testimonios desde Venezuela comparten la fuerza de la solidaridad y la fe en que Dios nos sostiene también a través de los peores momentos, como estos. 

El cuidado mental es muy importante

Tras llevar una semana entera trabajando sin parar: recibiendo insumos, organizando, seleccionando ropa, zapatos, medicinas, agua… para todos los que han quedado afectados tras este doble terremoto que vivimos como venezolanos, hemos visto demasiado dolor en primer plano. Imágenes crudas, gritos, llantos, imágenes sin filtro, videos sin pausas, familiares bajo escombros, personas fallecidas, noticia tras noticia, vídeo tras vídeo.

Sin duda alguna, también hemos visto lo maravilloso que es el venezolano, su solidaridad, su sonrisa, sus aplausos, sus chistes, ver lo positivo de lo que se vive que considero que es lo más importante, ver la esperanza del mañana, de la vida, del rescate. 

Creo que, sí debemos estar informados, pero también hay que cuidar la cabeza. Antes muchas veces veíamos por televisión todos los acontecimientos con edición, con advertencias, con cierto cuidado; hoy nos llegan a cualquier hora directo al teléfono, en vivo, sin contexto, una detrás de otra y eso golpea la cabeza, los sentimientos y nos quedamos solo con el sufrimiento. Hay personas colapsadas en los nervios, otras viendo el miedo, reviviendo el miedo cada vez que alguien le envía algo, niños viendo acontecimientos que no deberían ver; entiendo que informarse es importante pero informarse no puede significar destruirse y ojo no se trata de mirar a otro lado, tampoco se trata de cerrar los ojos ante la tragedia, ante el dolor, se trata de cuidar la mente mientras acompañamos al país en esta difícil circunstancias hay que cuidarnos. 

Hace poco, en el encuentro nacional de educadores uno de los temas que tratamos justo era este: cuidar a quien te cuida. Qué importante cuidarnos y cuidar para mantener sano la mente y corazón… Nos decía Joaquina: “Dejémonos en manos de la Divina Providencia y entonces Dios cuidará de todo; cooperemos de nuestra parte a la gracia y hágase en todo  y del todo la dulce voluntad de Dios”. Es lo que nos toca ahora cooperar y dejarnos en las manos de Dios. 

Agradecido con todos lo que se han hecho presente, tanto física como a través de las redes para solidarizarse con nosotros como pueblo, por sus oraciones, por sus aportes, por ponernos en manos del Buen Jesús confiando en que todo esto pasara, si que pasara.

Giclis Santamaría

Mirar desde los ojos de Dios

El dolor de mi Pueblo… Hoy, un día lleno de muchas imágenes que quedan grabados en la retina, la mente, la piel y el corazón. Cuando llegué al Colegio El Carmelo y me encontré con tantas personas trabajando, directivos, profesores, personal de apoyo, administrativo, madres, padres y alumnos me llenaba de alegría al mirar la solidaridad de nuestra gente. 

Motos, carros, furgonetas para trasladar los insumos que han donado a las personas que lo necesitan y llevar a los lugares que solicitan. Un representante iba a desplazarse con material a la Guaira y me salió el decir “¿Puedo ir con ustedes?”. Enseguida la respuesta : “cómo no”… y nos fuimos a mirar esa realidad… 

Fue desolador mira la tragedia de cerca, tanta gente trabajando, otros en filas viendo las listas para ver si sus familiares están en ellas, siguen sacando a personas vivas de los escombros, y otras muertas y las esperanzas de los rescatistas que te dan un “gracias” salido del corazón por pensar en tanta gente que lo necesita. 

El mirar esa realidad desde los ojos de Dios nos lleva a comprometernos en el día a día, el poder constatar que en un momento se puede acabar todo y llevarse lo que más amamos, por lo que hemos luchado; nos hace mirar nuestra pequeñez, y nos invita a vivir con los pies puestos en la tierra nuestra casa en común y los ojos en Dios, que jamás nos abandona y sigue mostrando su amor en tantos gestos de solidaridad.

Carmen Alicia Figuera, ccv