“Tengamos grandes deseos y el Señor nos concederá lo que más nos convenga” (Ep 108)
Reunir a jóvenes Vedruna de todo el mundo en Vic, durante el año del Bicentenario, fue un sueño compartido que nació hace varios años. En el camino hubo momentos en los que parecía difícil hacerlo realidad, pero las palabras de Santa Joaquina siguieron alentando la esperanza. Finalmente, el Señor nos concedió la gracia de cumplir ese gran deseo: cerca de un centenar de jóvenes de 18 procedencias distintas se encontraron durante cinco días para celebrar, compartir la fe y profundizar juntos en el carisma Vedruna.
Este Encuentro no solo ha sido un motivo de alegría, sino también la respuesta a una llamada que la Congregación recogió en el Documento Capitular “Nacer de Nuevo”, dentro del acuerdo “Caminar con jóvenes”:
Diseñar acciones de cara al 200 aniversario, como una gran oportunidad pastoral. Hacer camino conjunto que culmine con un posible encuentro de jóvenes en Vic. (p. 88)
Tres años después de escribir estas palabras, aquel horizonte se hizo realidad gracias al trabajo y la entrega de muchas personas. El Encuentro Internacional de Jóvenes Vedruna fue una experiencia de Iglesia y de Familia Carismática, en la que jóvenes de distintos países compartieron oración, formación, amistad y misión, descubriendo que el carisma de Santa Joaquina sigue vivo y continúa inspirando nuevas generaciones.
Bienvenida: Eucaristía de apertura y velada de la Virgen del Carmen
El 16 de julio nos encontramos por primera vez en la Casa Madre de Vic, en una fecha muy significativa para la Familia Vedruna: la fiesta de la Virgen del Carmen.
Inauguramos el Encuentro con la Eucaristía, presidida por el P. Joseba Kamiruaga, CMF, poniendo en manos del Señor todo lo que íbamos a vivir durante aquellos días y confiándonos a la protección de María.
Al caer el sol, compartimos la cena en el claustro y celebramos una velada dedicada a la Virgen del Carmen. Recordamos el profundo amor de Santa Joaquina por María, a quien confió su vida y su vocación, y nos dejamos guiar también nosotros.
Fuimos conociéndonos a través de nuestros bailes tradicionales. Las jóvenes de Cataluña presentaron la Sardana: una danza tradicional catalana que se baila en círculo, que primero interpretó un grupo de bailarines y luego hicimos todos juntos, dándonos la mano y formando un gran círculo en torno a Joaquina.
Los jóvenes de distintos rincones del mundo presentaron sus bailes, haciendo participar a los demás: bailamos el chotis de Madrid, la samba de Brasil, las sevillanas de Sevilla y Cádiz… junto con las danzas tradicionales de Chile, Filipinas, Perú, Argentina, y demás países. Llenamos el claustro de música, risas y alegría: ¡un auténtico festival!
Concluimos la jornada cantando juntos la Salve Marinera, poniendo el Encuentro bajo la protección de María y dando gracias por el camino que apenas comenzaba.
Vedruna es historia viva. Cesta de Joaquina y cesta de las culturas
Nuestra primera mañana comenzó con la oración, abriendo los corazones al encuentro de los demás. La hermana María Teresa Cuervo, General de la Congregación, se hizo presente desde la Casa General en Roma, con un mensaje de cercanía y esperanza. También recibimos el saludo del Equipo Provincial de Europa, a través de la hermana Inma Eibe, que expresó su alegría por este encuentro y agradeció el sí confiado de cada participante.
Desde la puerta llegó una alegre noticia: ¡una cesta de parte de Joaquina! Fuimos así descubriendo lo que ella enviaba a sus seres queridos: fuet, mermelada, queso… Y con ello dimos pie a que cada grupo se presentara, mostrando lo que traía de su lugar de origen. El espacio se fue llenando con nuestras banderas, alimentos, fotos, objetos decorativos y celebrativos… ¡Qué riqueza la de nuestra Familia Vedruna!
Vedruna es historia viva. Tras las huellas de Joaquina
Celebrar este Encuentro en Vic, la ciudad donde Santa Joaquina vivió y fundó la Congregación, fue uno de sus mayores regalos. Durante la tarde del segundo día y la mañana del tercero recorrimos, en pequeños grupos, algunos de los lugares más significativos de su vida y de los orígenes de la Familia Vedruna. Cada parada nos permitió comprender mejor cómo nació este carisma y descubrir que sigue siendo una historia viva de la que hoy también formamos parte.
- La Casa Madre, originalmente comprada por Joaquina, en la que nos reunimos para nuestro Encuentro, como tantas otras personas a lo largo de la historia de la Congregación.
- La iglesia de la Divina Pastora: aquí Joaquina conoció al Padre Esteban de Olot, en un encuentro providencial que terminó por hacer germinar nuestra Congregación.
- El Palacio Arzobispal: en este lugar, que se conserva como en tiempos de Joaquina, ella se reunía frecuentemente con el Obispo Pablo de Jesús Corcuera. Fue aquí donde ella profesó sus votos en la Fiesta de la Epifanía.
- Las calles de Vic, la “ciudad de los santos”: pasamos por el Convento de Santa Teresa donde Joaquina solía participar en la Eucaristía; la calle de la Riera, donde residieron las primeras hermanas; la Casa Parrella en la que tuvieron sus primeros trabajos…
- El templo romano y el castillo de los Montcada, donde Joaquina pasó un tiempo encarcelada por las disputas políticas de su tiempo.
- La catedral de Vic, en la que fueron bautizadas las tres hijas de Joaquina nacidas en Vic, y donde ella iba frecuentemente a rezar.
Y, por supuesto, la Casa Manso. Después de su rehabilitación con motivo del Bicentenario, tuvimos la oportunidad de recorrerla y descubrirla a fondo. Cuna de la Congregación y, desde 1983, depositaria de los restos mortales de Joaquina de Vedruna, es un lugar muy importante para cada persona de nuestra Familia.
En la capilla de la Casa Manso, junto a Joaquina, compartimos la oración de la noche en la que recordamos todos los lugares visitados, y prestamos atención al “susurro” de parte de Dios que la experiencia nos traía. Unidos con el canto, terminamos viviendo uno de los momentos más emocionantes para todos, compartiendo muchas de las canciones que nos identifican como Familia Vedruna.
Vedruna es vocación: Testimonios, Eucaristía, encuentro oracional con Ain Karem
El domingo estuvo dedicado a descubrir que la vocación nace del encuentro con Dios y se concreta de muchas maneras distintas. La jornada comenzó con la oración de la mañana, inspirada en la respuesta confiada de Santa Joaquina a la llamada del Señor.
A continuación, escuchamos cinco testimonios que mostraban la riqueza de la vocación dentro de la Familia Vedruna: Yolanda, madre, abuela y educadora; Geraldyn, hermana Vedruna; Lala, recién casada y educadora; Minerva, en proceso de discernimiento hacia la vida religiosa; y Álvaro, laico de la Familia Carismática Vedruna. Sus experiencias nos ayudaron a descubrir que una misma llamada puede vivirse desde realidades muy diferentes, siempre al servicio del Reino.
Escuchamos con gran atención sus palabras, que hicieron vibrar nuestros corazones y preguntarnos cada uno por nuestra vocación. El compromiso con ese llamado que Dios nos hace a cada una, a cada uno, lo representamos con el gesto de beber de una copa mientras sonaba la canción “Sauvignon Blanc”.
Más tarde celebramos juntos la Eucaristía dominical en la cripta del Centro de Espiritualidad Claretiana, presidida de nuevo por el P. Joseba Kamiruaga, CMF. Nuestros cantos y oraciones convirtieron la celebración en un momento de profunda comunión y acción de gracias.
Tuvimos el regalo de compartir también un encuentro oracional animado por Ain Karem en la iglesia de la Casa Madre. A través de la música y el silencio, pusimos ante Jesús todo lo vivido durante aquellos días: el agradecimiento, la alegría de ir conociéndonos, el sufrimiento del mundo y el deseo de seguir caminando junto a Él.
Las raíces de Joaquina en Barcelona
Después de descubrir a Joaquina en Vic, nos desplazamos a Barcelona para recorrer los lugares que marcaron el inicio y el final de su vida. Allí nació, vivió su infancia, formó una familia y, años más tarde, entregó su vida al servicio de los más necesitados hasta su muerte.
Nuestra primera parada fue el lugar donde se encontraba la casa familiar de los Vedruna, hoy señalada por una placa conmemorativa. Visitamos también la antigua Casa de Caridad, donde Santa Joaquina fundó una comunidad de hermanas y falleció en 1854. En la basílica de Santa María del Pi, donde fue bautizada y contrajo matrimonio con Teodoro de Mas, celebramos la Eucaristía, dando gracias por el camino recorrido y por el testimonio de su vida.
Compartimos la comida en el Colegio Vedruna Immaculada, y por la tarde tuvimos el regalo de recorrer la Sagrada Familia con una visita guiada. Contemplar la belleza y la profundidad espiritual de la obra de Gaudí fue un regalo que nos ayudó a cerrar el día con la mirada puesta en Dios, cuya presencia habíamos ido descubriendo también en los lugares que marcaron la historia de Santa Joaquina.
Vedruna es misión: cinco proyectos de carisma Vedruna en el mundo
En el último día del Encuentro, recordamos que vocación y misión son dos las dos caras de una misma moneda: Dios nos llama y nos envía. Del encuentro con Jesús brota el deseo de educar, sanar y liberar, los tres verbos que siguen dando forma a la misión Vedruna en todo el mundo.
Para conocer cómo se concretan en nuestra actualidad, conocimos cinco proyectos que, desde contextos muy distintos, encarnan hoy el carisma de Santa Joaquina.
- Llar Juvenil, Vic: dando continuidad a un proyecto iniciado por la propia Joaquina en 1829, en la entonces Casa de Caridad de Vic, hoy es un hogar para jóvenes en el barrio del Estadio, en Vic. Nos lo presentaron la hermana Marta y su compañero Aleix.
- Comedor “El pan nuestro de cada día”, Bella Vista, Venezuela: la hermana Yulian compartió la importante labor que hace este comedor, no solo dando de comer a niños que hacen aquí su única comida del día, sino también educándolos sobre la alimentación.
- Acogida en Barcelona: Sadia, originaria de Afganistán, nos compartió su testimonio sobre cómo está viviendo con una comunidad Vedruna, entre quienes se encuentra la hermana Carme, que la acompañó en esta presentación.
- Centro Kekeli, Togo: la hermana Lucie-Anne explicó cómo se dedican a la protección de niños y niñas víctimas de violencia, abuso sexual y trabajo infantil, aplicando un enfoque global con apoyo psicológico, social, sanitario y educativo.
- Residencia para personas mayores, Puerto Real: la hermana Geraldyn nos hizo reflexionar sobre la vida, la muerte, la enfermedad y el paso del tiempo, que nos atraviesan a todas las personas.
Cada uno de estos testimonios nos mostró que el espíritu de Joaquina continúa respondiendo a las necesidades de nuestro tiempo.
Por la tarde dedicamos un tiempo a la reflexión personal y al compartir, primero por grupos de procedencia y luego por Provincias, haciendo pasar por el corazón todo lo vivido a lo largo de estos días.
El Encuentro concluyó con la celebración del envío. Todo lo vivido no solo se queda en nosotros, sino que al volver a nuestros hogares se difunde y multiplica, llevando el carisma Vedruna y la luz del Buen Jesús allá donde vayamos. Cada responsable de grupo llamó por su nombre a los jóvenes que vinieron consigo, entregándole el libro “Cuatro vidas en una”, un llavero con la imagen de Santa Joaquina, y la miniatura de la Casa Manso.
Vedruna es familia
Más allá de las actividades programadas, el Encuentro estuvo lleno de pequeños momentos que hicieron crecer los lazos entre nosotros. La tarde lúdica del Desafío de los Cuatro Corazones, dinamizada por nuestra amiga Henar, nos hizo descubrir, entre risas y trabajo en equipo, los valores que inspiraron la vida de Santa Joaquina. La velada de clausura, preparada por los jóvenes de Vitoria, puso el broche festivo a unos días marcados por la alegría, el encuentro y el compartir.
Hubo también espacio para disfrutar juntos de pequeños momentos que surgieron de forma espontánea, como seguir la final de la Copa Mundial de fútbol. El pabellón se llenó de emoción, vítores y abrazos cuando España se proclamó campeona, recordándonos que las alegrías compartidas también crean familia.
Nada de esto habría sido posible sin la cálida acogida de la comunidad de la Casa Madre, que nos abrió sus puertas con enorme generosidad; el servicio del comedor del Colegio Vedruna Escorial, que nos acompañó durante toda la semana; y el trabajo de la Comisión Interprovincial de Pastoral y Misión Juvenil Vocacional Vedruna, cuya dedicación hizo posible este sueño compartido.
Las palabras de los propios jóvenes que vivieron la experiencia recogen el sentido profundo de llamada y envío, la experiencia de familia y el encuentro con el buen Jesús. Estos son fragmentos de sus testimonios, que se pueden leer completos aquí:
Álvaro (Brasil)
Regreso a Brasil diferente de como llegué. Llevo en el corazón muchos recuerdos, amistades que conservaré para toda la vida y una fe aún más fortalecida. Esta experiencia renovó mi compromiso con la misión, reavivó en mí el deseo de seguir sirviendo a los jóvenes y a la Iglesia, y confirmó que vale la pena seguir los pasos del Buen Jesús, como lo hizo Santa Joaquina.


Leïla (Gabón)
El descubrimiento de la vida de Santa Joaquina de Vedruna, que fue un personaje histórico, su espíritu familiar, su hospitalidad y su humildad al ponerse al servicio de las personas necesitadas.
Fue un momento muy agradable, ya que, espiritualmente, ella estaba presente entre nosotros.
Abril (Cataluña)
Para mí, vivir esta Semana del Encuentro Internacional Vedruna fue una experiencia muy especial. Como ciudadana de Vic, fue un orgullo poder recibir en mi ciudad a personas que venían de tantos lugares del mundo y compartir con ellas unos días tan bonitos. Al principio podía parecer que teníamos poco en común por nuestras diferentes culturas y realidades, pero enseguida me di cuenta de que nos unía algo mucho más fuerte: el mismo espíritu Vedruna.


Erik (Vitoria)
Para mí ha sido un abrazo restaurador y una huella imborrable. Pero, sobre todo, me llevo un compromiso para el día a día: no guardarme esta luz, ser refugio para los demás cuando el camino se complique y seguir caminando con ese amor que no dice basta.
Más testimonios de la Provincia Vedruna de Europa se pueden leer en la web de PJV Vedruna:



