Una gran sinfonía de gratitud: celebración del bicentenario y del jubileo de plata de las Hermanas Vedruna

El 17 de octubre se celebró en la iglesia católica de Nanakantharia el bicentenario de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Vedruna y el jubileo de plata de las hermanas de Jyotighar Vedruna. La solemne ceremonia contó con la presencia del reverendo arzobispo de Gandhinagar y fue concelebrada por varios sacerdotes de la diócesis.

La Santa Eucaristía empezó con la procesión y una danza «Lejim» interpretada por las mujeres, seguida de veinticinco hermanas Vedruna que llevaban lámparas encendidas, que simbolizaban la luz de Cristo que nos confió nuestra Madre Espiritual y Fundadora, Santa Joaquina. En la introducción de la Santa Eucaristía se destacó la historia de la Congregación y la presencia de las hermanas Vedruna en Nanakantharia, que comenzó en 2001.

Recordamos con profunda reverencia a las cinco hermanas pioneras —Pushpa, Joycee, Elizabeth, Rekha y Ann Mary—, que llevaron el espíritu del carisma de Vedruna a la misión de Nankantharia. Las oraciones del ofertorio simbolizaron este hito radiante en nuestro crecimiento y sirvieron para renovar el compromiso de continuar con el legado de la Madre Joaquina de Vedruna: «trabajar por la gloria de Dios y el bien del prójimo».

Tras la celebración eucarística, los niños del internado y las mujeres del pueblo presentaron un breve programa cultural. El arzobispo Thomas, en su discurso, reconoció con gratitud que había sido formado por las Hermanas de Vedruna, especialmente por la hermana Pilar. Agradeció nuestro servicio dedicado a la gente de esta misión a través de la labor sociopastoral, la educación, la atención sanitaria y el internado. La hermana Daisy, la superiora provincial, valoró y reconoció la enorme importancia de este día. Los sacrificios históricos de todas las hermanas sentaron las bases de la comunidad tribal, sirviendo de modelo duradero para un servicio desinteresado y cercano a la gente, prestado a muchas personas y niños a quienes se les ha ayudado a construir un futuro prometedor.

La hermana Reka, en su informe misionero, destacó el arduo trabajo de las hermanas de Cristo Rey, que pusieron en marcha el servicio de base entre los pueblos tribales de esta zona, integrándose profundamente en el tejido social de Lusadiya. La misión de Nanakantharia pasó a manos de las Hermanas de Vedruna, tras ser entregada por la Congregación de Cristo Rey, que fueron las que sembraron las virtudes fundamentales de la esperanza, el amor y la caridad cristiana. Además, el compromiso inquebrantable y el espíritu de colaboración de los padres jesuitas, a través de la evangelización y las obras de desarrollo social, continuaron y luego se traspasaron a los padres diocesanos, que colaboraron y apoyaron para mantener viva la misión. El programa concluyó con un discurso de agradecimiento en el que se expresó una profunda gratitud a Dios y a todos los que contribuyeron al éxito del evento y a que la celebración fuera memorable.

Este día tan especial de celebración nos llenó el corazón con un espíritu renovado de Jesús entre nosotras, glorificándole y dándole las gracias por las maravillas que había obrado en todas las hermanas y a través de ellas, y para seguir con la misión teniendo a Jesús en el centro con un entusiasmo renovado.