El sábado día 13 de septiembre, la Casa Santa Joaquina de Vinalesa se vistió de fiesta para celebrar las Bodas de Diamante de tres Hermanas: Bárbara Gea Blasco, Elisa Corella Castellot y Mª Teresa Coderch Santonja. Sus familiares fueron llegando desde la Provincia de Teruel y desde Alcoi para acompañar a las hermanas y la comunidad en este día.
La Eucaristía fue presidida por Hyacinthe Zannou, de la Parroquia de San Honorato de Vinalesa, a quien nosotras llamamos Hermano Jacinto y concelebrada por Enrique Montalt, hijo del pueblo, Antonio Polo y Antonio Nofuentes, religioso Servita, que mantienen relación con la comunidad. Una celebración solemne y sencilla, que vivimos con emoción y alegría. En la homilía, Jacinto destacó:
“Esta celebración de las Bodas de Diamante en la vida religiosa es levantar la cabeza y mirar hacia la Trinidad y el camino recorrido para recordar, dar gracias y pedir perdón.
Recordar la llamada es siempre una respuesta a la llamada del Señor, llamada gratuita sin ningún mérito por nuestra parte. ”No me habéis elegido vosotros, sino que os elegí a vosotros y os he puesto para que deis fruto y vuestro fruto permanezca” (Jn 15,16).
Recordar y dar gracias por todo lo vivido a lo largo del camino, desde vuestra entrada en el noviciado, pasando por las diferentes comunidades. El Señor ha puesto a personas que os han acogido, guiado, y acompañado en vuestro camino, que han compartido vuestras alegrías y aliviado vuestras penas. Gracias al Señor por cada una de ellas.
Pero también, pedir perdón a Dios y a las personas. Esto significa reconocer que todo no fue perfecto, y que las relaciones humanas están llenas de altibajos”.
Y terminó con las palabras de Santa Joaquina:
“Avivemos la fe, tengamos confianza, practiquemos la caridad y alcanzaremos la bendición de la Santísima Trinidad”
El Colegio Santa Joaquina de Vedruna nos cedió el comedor para celebrar la fiesta. Un ambiente lleno de risas alegres, gestos de cariño, música de Aragón y una marcha mora, propios de la filà alcoyana, más canciones y palabras de agradecimiento, completaron el día. Queríamos que Bárbara, Elisa y Mª Teresa vivieran algo inolvidable.
La comunidad agradecimos su presencia y a la vez, fuimos testimonio de amor sororal y unidad. Que la “juventud acumulada” reunida, aún tiene mucha Vida.
La fiesta continuó el domingo día 15 por la tarde en la que, en la comunidad, merendamos la horchata y Fartons y fuimos entregando detalles para las hermanas protagonistas del evento, lectura de poesías, la bendición papal, etc. Había mucho que agradecer al Señor y a la vez gozamos al experimentar su presencia entre nosotras.
Isabel Martínez, ccv



