Del 7 al 12 de noviembre recibimos en Suipacha, Argentina, a las Hnas. María Teresa Cuervo y Maggie D’Costa, del Equipo General, para celebrar junto a la comunidad de Merlo la Asamblea centrada en la Sinodalidad y el Liderazgo Compartido, fortaleciendo nuestra misión y fraternidad Vedruna.
El canto inicial nos introdujo en la temática, y los símbolos preparados para la ambientación, junto con el Evangelio del día, nos recordaron que la gratuidad está en el corazón del mandamiento del amor: un amor dado y cuidado sin esperar nada a cambio. Somos siervas “inútiles” porque es Dios mismo quien actúa a través de nosotras, mediadoras de su gracia.
En el capítulo “Hacia una espiritualidad integral y ecológica” del Documento Capitular Nacer de Nuevo, se nos invita a ser mujeres buscadoras de sentido, a caminar sabiendo que el Espíritu siempre nos acompaña y anima a escucharlo en la oración y en la apertura a la Ruah. Recordamos cómo la misión compartida y la sinodalidad nos permiten ampliar la mirada, ensanchar el corazón, vivir la fraternidad, acoger lo diverso y trabajar por la justicia y la paz.
El Evangelio de Lc 9, 1ss, donde Jesús envía a los Doce a proclamar el Reino, nos hizo resonar también las palabras de Joaquina, cuando invitaba a sus hermanas a imitar a los Apóstoles que salieron sin miedo y con valentía a anunciar el Evangelio por todo el mundo (Nonell 163). Ese mismo impulso nos sigue llamando hoy a vivir con fuerza la sinodalidad.
Como mujeres en la Iglesia, estamos invitadas a empoderarnos, caminar juntas y reconocer la dignidad y los derechos propios de toda mujer. Y como Familia Vedruna, seguimos avanzando en la dimensión Inter, abriendo nuestras casas y comunidades a un estilo de vida alegre, sencillo, humilde, fraterno y diligente.
Subrayamos también la importancia de la formación en diversas áreas —desde una antropología integral hasta el uso de los medios de comunicación— recordando las palabras de Joaquina: «Conviene mucho que todas aprendan lo que no saben» (Ep. 164).
Los momentos de formación, la oración personal, el trabajo en grupos, las plenarias y la evaluación resultaron muy enriquecedores. También fueron muy valiosos los encuentros realizados en el Colegio Nuestra Señora del Carmen con el equipo directivo, el personal de gestión educativa, el grupo del Bicentenario y las Amigas Vedruna de Suipacha.
Como expresa el documento capitular Nacer de Nuevo:
El liderazgo es tanto más sinodal cuanto más se crean las condiciones para una comunicación abierta y confiada entre los grupos y al interior de cada uno de ellos (NdN 51).
Damos gracias a Dios por estos días de encuentro y asamblea con María Teresa y Maggie, verdaderos espacios de crecimiento espiritual y de compartir la vida y la misión.
Hna. Ana María Raventós, ccv



