En el Día Internacional del Voluntariado, que se celebra cada año el 5 de diciembre para reconocer y promover la admirable labor de voluntarios de todo el mundo, compartimos el testimonio de Gerard Coderch, que este año fue voluntario en Unai, India.
Pudo vivir esta experiencia gracias al Voluntariado Vedruna Internacional: la comisión por la cual personas voluntarias pueden sumar sus fuerzas a las comunidades Vedruna de distintas partes del mundo, en proyectos impulsados por la Fundación Vic. En 2025, un total de 7 voluntarios se involucraron en las realidades de 3 países: India, Perú y Brasil.
El pasado mes de octubre, los voluntarios Vedruna de este verano tuvimos la oportunidad de reunirnos en Madrid para compartir nuestras experiencias en los proyectos y comunidades en los que nos han acogido las hermanas.
No nos habíamos visto desde marzo, cuando nos conocimos en la formación que realizamos en Vic. Allí éramos desconocidos, cada uno con sus esperanzas y expectativas, sin saber muy bien dónde nos metíamos. Sin embargo, en Madrid, una sola mirada bastaba para que nos diéramos cuenta de que compartimos muchísimo.
Tener la oportunidad de compartir nuestras experiencias con personas que verdaderamente las entienden, que las comparten, pese a que ocurrieran en otros continentes, me produjo una sensación difícil de expresar en palabras. Lloramos, reímos, lloramos más y reímos más.
La evaluación es una parte fundamental del voluntariado. Para algunos quizás sea un punto y final, para muchos un punto y aparte, y para otros un punto y seguido, pero para todos es un punto necesario para digerir lo que hemos vivido en las comunidades a las que las hermanas dedican todo su ser.
Ha sido un privilegio formar parte de todo esto y, en especial, poder compartir algo del espíritu de Joaquina.
Gerard Coderch, voluntario 2025



