En este año del Bicentenario Vedruna, las hermanas de Perú caminamos juntas renovadas en el Carisma Vedruna

Todas las Hermanas de Perú, un total de 18, acompañadas por Hna Alicia Zanichelli, provincial de VedrunAmérica, después de unos profundos ejercicios Espirituales animados por la Hna. Daniela Cannavina, Capuchina de la Madre Rubatto, hemos realizado nuestra Asamblea Anual 2026 en la comunidad de Pueblo Libre, de la ciudad de Lima, en el significativo marco de la celebración del Bicentenario Vedruna (1826–2026).

La experiencia vivida como familia congregacional ha sido profundamente rica y significativa. A lo largo de estos días compartimos diversos temas de interés común, revisión de nuestro camino y organización y vida, así como la proyección del año. Uno de los temas fue la reflexión sobre la realidad nacional, cuya información y análisis recibidos, suscitaron en nosotras sentimientos de indignación y dolor ante la dureza de la situación social que atraviesa nuestro país, llena de desafíos y signos de sufrimiento.

Desde lo que somos y sentimos como Familia Vedruna, reafirmamos nuestro compromiso de seguir apostando por respuestas evangélicas, orientadas a la construcción de una vida más digna, humana y humanizadora, desde el cuidado integral y yendo contracorriente frente a tantos signos de muerte presentes en nuestra sociedad.

La reflexión sobre la Vida Comunitaria nos permitió “tomarnos el pulso” y reconocer la importancia de vivir con mayor hondura la fraternidad, la humildad y la caridad, rasgos esenciales de nuestra identidad Vedruna. Percibimos con claridad la llamada a vivir con mayor conciencia el amor compartido, amando entre nosotras, con las demás y caminando juntas.

Al concluir la asamblea, se hizo visible entre nosotras el cariño fraterno y la convicción de que somos capaces de renovar cada día el amor mutuo, haciendo creíble que el Carisma Vedruna, nacido en Vic hace 200 años, sigue hoy vivo y avanzando con fuerza a través de la Familia Carismática Vedruna.

Expresamos un sincero agradecimiento por todo lo compartido, por la renovación de la vida y de las fuerzas recibidas, y por la oportunidad de volver a nuestras galileasgeográficas y existenciales con el compromiso de sacar de nuestro interior todo lo vivido, para servir con alegría y mayor radicalidad evangélica, haciendo del Carisma Vedruna – don vivo, una entrega fiel al Reino de Dios durante los años que el Señor nos conceda.

Abrazadas en un solo corazón concluimos cantando el himno del Bicentenario: “Contigo Joaquina queremos seguir caminando tú eres nuestra madre y compañera mujer del Sí confiado…”

Hna. Inés Rojas Mori, ccv