El Bicentenario de las Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna se celebró con fervor y gratitud en toda la Provincia de África, testimoniando dos siglos de fidelidad al carisma heredado de Santa Joaquina de Vedruna. Desde la República Democrática del Congo hasta Guinea Ecuatorial, pasando por Gabón, las comunidades vivieron este jubileo como un tiempo de gracia, de comunión eclesial y de compromiso renovado.
En la República Democrática del Congo, la celebración solemne en la Parroquia San Martín de N’djili (Kinshasa) estuvo marcada por una Eucaristía presidida por Monseñor Charles Ndaka. La homilía, profundamente espiritual, invitó a las religiosas a permanecer arraigadas en Cristo, comparándolas con un árbol que da fruto en la discreción y la fidelidad. Los votos perpetuos, así como los jubileos de plata, manifestaron la vitalidad vocacional de la Congregación. La fiesta continuó en la alegría fraternal y en actividades culturales animadas por los estudiantes.
En Guinea Ecuatorial, especialmente en la diócesis de Mongomo, la celebración se extendió durante varios días con concursos escolares, encuentros formativos y una celebración eucarística presidida por el Obispo diocesano. La invitación a los jóvenes a servir a Cristo en la vida consagrada constituyó un momento importante, subrayando la relevancia de la sucesión generacional y la misión educativa de las hermanas.
En Gabón, en Moanda, dentro de la diócesis de Franceville, la misa de apertura estuvo marcada por una profunda acción de gracias por la presencia misionera de las hermanas en la localidad. El recuerdo de las primeras pioneras revivió la memoria viva de la misión y renovó el compromiso de ser signo de la presencia de Dios mediante el amor, la alegría y la fidelidad.
A través de estas celebraciones, la Provincia de África manifestó la unidad en la diversidad cultural, la solidez del carisma Vedruna y la determinación de continuar la misión de educación, cuidado y servicio a los más vulnerables. Este Bicentenario no fue solo memoria agradecida del pasado, sino también un impulso profético hacia el futuro.
Florence Kupay, ccv



