«Vida consagrada: una esperanza que transforma»: una reflexión inspiradora de la Hna. Mariola López, RSCJ

En la luminosa y soleada mañana del 12 de marzo, la Asamblea del CGA entró en su cuarta jornada. Desde el inicio del CGA, hemos estado trabajando todos los días, durante muchas horas, con sesiones y presentaciones sobre distintos temas. Este día, todo el mundo esperaba con impaciencia la sesión de las cuatro, así que todos estaban en sus asientos mucho antes de la hora, con los micrófonos conectados.

Fue un placer ver el rostro cálido y sonriente de Hna. Mariola López, RSCJ en la pantalla. Después de que la Hna. María Teresa la presentara al grupo, la Hna. Mariola correspondió, expresando su alegría por estar con las hermanas Vedruna en esta ocasión especial del año del Bicentenario.

La reflexión puede verse completa en nuestro canal de YouTube:

También se puede leer el texto completo:


Su charla fue sencilla, clara, profunda y conmovedora. El tema fue: «Vida Consagrada: Esperanza que transforma». Ella dijo

Toda vida que comienza se teje a partir de ese «cordón» que nos unió al cuerpo de nuestra madre y que está formado por dos cuerdas entrelazadas. En ellas estaba toda nuestra esperanza de llegar a ser.

Con estas palabras introductorias, presentó su reflexión utilizando la imagen de una cuerda como símbolo de la Esperanza:

La primera cuerda: tendida entre Noemí y Rut

Respondiendo los unos por los otros, compañeros de esperanza en tiempos de pérdida

La esperanza no sólo abarca el futuro, sino también la restauración del pasado. Recordar cómo nos ha guiado Dios (Dt 8) es una garantía de que seguirá haciéndolo a Su manera y de que va delante de nosotros a cada paso que demos (Éx 13,21-22).

La segunda cuerda: El que Jesús extiende a una mujer con fiebre

Apretar una mano, La esperanza en los pequeños gestos.
Los expertos afirman que la clave de un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones y las relaciones. También Jesús cogió la mano de una mujer durante mucho tiempo para sacarla de una fiebre que la mantenía recluida (Mc 1,29-39) y cogió la mano de un adolescente que había perdido las ganas de vivir, como muchos de nuestros jóvenes desanimados y privados de sentido (cf. Mc 5,41). La importancia de los pequeños gestos para transmitir amor, esperanza y compasión.

La tercera cuerda: lanzada por un extranjero a Jesús

Portadores de la mirada y el significado. Rostros que traen esperanza a nuestras vidas.

Necesitamos saber que alguien está ahí, pero también necesitamos que alguien esté ahí para vernos. Sentirse visto es sentirse amado. Pero si nuestros días transcurren con el rostro pegado a las pantallas, si nos miramos unos a otros sin vernos de verdad, se perderá algo profundamente humano. Dios nos llama a salir a esos lugares de exclusión, a permanecer allí, doblados, de rodillas, porque esta inclinación es el comienzo de todo proceso de esperanza: un rostro que se convierte en un amigo y en alguien a quien cuidar.

La cuarta cuerda: tejida por Marta, María y Lázaro

Quererse es dejarse ser. Donde hay cuidado, hay esperanza.

En un mundo de relaciones fracturadas, las relaciones sanas entre nosotros son hoy nuestro mayor reto. Si no trabajamos en ellas, no tendremos comunidades que ofrecer a las jóvenes que acuden a nosotros.

¿Cómo podemos mejorar los vínculos en nuestras comunidades? ¿Cómo influye en ello la forma en que nos comunicamos? ¿Cómo podemos expresar nuestro malestar sin herir a los demás? ¿Cuánta hostilidad podemos soportar antes de enfermar? ¿Cómo podemos tejer ese cuidado entre nosotros, y con los demás, para crear comunidades de esperanza, comunidades que anhelen un horizonte de buena vida para todos?

El Quinto Cordón: Con el que Jesús nos atrae hoy a cada uno de nosotros

Hacer de la herida un hogar. Mujeres frágilmente felices.

Jesús, desde la cruz, ata a María y a Juan, ofreciéndoles la posibilidad de formar un hogar en el mismo lugar donde se han sentido heridos por su pérdida (Jn 19, 25-27). También nos ata a nosotros, ofreciéndonos conexiones. A partir de ahora, María estará allí donde nos encontremos, la primera peregrina de la esperanza, para que nadie tenga que volver a llorar solo. Nuestra esperanza es saber que Jesús no dejará de confiarnos sus talentos, una y otra vez, para aliviar el sufrimiento, para ayudar a aumentar la cantidad de amor en este mundo, para alentar la vida…


El impacto de la charla de la Hna. Mariola se dejó sentir en el silencio que reinó en la sala cuando terminó. La Asamblea se reunió en grupos para trabajar sobre las preguntas que ella había planteado. El día terminó con una oración compartida sobre estas preguntas.