Con el lema “Familia Vedruna por la paz”, una corriente de esperanza atraviesa la vida y la misión de los diferentes grupos y comunidades donde la presencia Vedruna se hace viva en el continente americano.
En cada lugar alentamos e intensificamos la súplica y la oración a Dios, que brota desde lo más profundo de nuestro ser, pidiéndole que nos conceda la sabiduría y la fuerza necesarias para construir la paz. Esa paz que nace en lo pequeño: en las relaciones que cultivamos, en los grupos de los que formamos parte y en la vida cotidiana. Porque estamos convencidas de que “la paz comienza desde abajo y desde dentro”.
Sólo cuando arrancamos de nuestro corazón y de nuestra vida la violencia, la indiferencia, el odio y el egoísmo; sólo cuando edificamos nuestras relaciones desde la armonía, el respeto, el amor y la solidaridad, podremos hacer posible la gran paz. Entonces cobra sentido el dicho: “Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”.
En Uruguay, los niños del Colegio Sagrado Corazón, en Montevideo, profundizan cada día el valor de la paz desde diferentes perspectivas, para que ésta impregne la vida escolar y se extienda a sus familias y entornos. Con gestos sencillos y corazones llenos de amor, nos enseñan que la paz se construye día a día. Hoy siembran paz con sus manos, sus palabras y su corazón, porque juntos somos familia.
Crearon también un hermoso coro, sencillo de aprender y acompañar con gestos:
Manos en el corazón:
“La paz empieza en mí”.Manos que se abren hacia adelante:
“La comparto con los demás”.Brazos abiertos como alas:
“La paz vuela y llega a todos”.
En Colombia, la comunidad de Laicos Vedruna preparó un cartel con este lema y dedicó un tiempo especial de oración, recordando cada día que la paz se construye desde las familias y los lugares de trabajo.
En Chile, la comunidad de Melipilla colocó en la capilla, a los pies del altar, un mural con la oración del Papa León y los nombres de los países por los que se orará de manera especial. Esta oración por la paz también se realiza cada mediodía en las oficinas del Obispado de Melipilla, donde todo el personal se une para elevar una plegaria al Señor.
En Estados Unidos, la oración por la paz se hace presente en la capilla mediante carteles con la palabra “paz” escrita en diferentes lenguas, representando a numerosos países y culturas. Además, a la entrada de la casa, un cartel recuerda —como es tradición en la zona— que la Familia Vedruna desea y trabaja por la paz.
Como Familia Vedruna, recibimos una invitación especial: unirnos en oración por la paz.
En un mundo que clama por vida, justicia y esperanza, queremos responder como familia, cuidando la creación y construyendo paz en lo cotidiano.
“Súmate: un pequeño gesto, una oración, hace la diferencia”.
Hna. Isabel Miguélez, ccv



