En la Provincia Vedruna de África, la fiesta de Santa Joaquina de Vedruna que se celebra el 22 de mayo tuvo un tinte especial en este 2026, al ser el año del Bicentenario de la Congregación que ella fundó.
Añisok, Guinea Ecuatorial
Compartimos el momento de alegría que hemos vivido durante tres días con motivo de la celebración de la fiesta de Santa Joaquina, nuestra madre.
En la comunidad, hemos disfrutado de la preparación espiritual a través de una novena por Santa Joaquina. Además, en el Colegio Vedruna de Añisok se organizaron distintas actividades durante tres días: juegos, poesías, teatro, bailes y fútbol.
Finalizamos con una misa de acción de gracias cantada por alumnas Vedruna, especialmente aquellas que se acercan al final de su etapa escolar, que compartieron un emotivo discurso de despedida del colegio.
Después de la misa, terminamos el día compartiendo la mesa: una comida en un buen ambiente. Fue una gran alegría para la comunidad de Añisok compartir este momento con las hermanas Maguy Mbima, provincial, y Lucia Mbala, administradora provincial, que están de visita en nuestra comunidad.
Que Santa Joaquina siga intercediendo por nosotras, y que la alegría sea siempre nuestra principal virtud, buscando finalmente conservar y vivir el carisma Vedruna.
Lomé, Togo
En el día de Pentecostés, jornada de gracia y comunión fraternal, la comunidad de Lomé ha tenido la alegría de celebrar el Bicentenario de la Congregación Vedruna en un ambiente de fervor, acción de gracias y esperanza. Doscientos años de historia, fe y fidelidad que dan testimonio de la obra de Dios a lo largo de las generaciones.
Esta celebración nos recuerda que el Espíritu Santo sigue actuando en el seno de nuestras comunidades, renovando nuestras fuerzas, fortaleciendo nuestra misión y reavivando la llama de la caridad fraterna. Al igual que los apóstoles el día de Pentecostés, estamos llamadas a ser testigos vivas del amor, la paz y la unidad.
Que este Bicentenario sea no solo un momento de recuerdo, sino también un nuevo impulso para avanzar con confianza hacia el futuro, en fidelidad a nuestra vocación y al servicio de los demás. Damos gracias por todas las hermanas que han consagrado su vida con generosidad y recemos para que las generaciones futuras continúen esta hermosa misión con fe y valentía.
Que el Espíritu Santo descienda abundantemente sobre cada una de nosotras.
La noticia de la celebración en la iglesia de San Antonio de Padua de Hanoukopé se puede leer completa en Matin Libre.



