Las palabras de los propios jóvenes que vivieron la experiencia recogen el sentido profundo de llamada y envío, la experiencia de familia y el encuentro con el buen Jesús.

Leïla (Gabón)
De la experiencia destaco:
El ambiente acogedor: los momentos de convivencia durante las actividades, que crearon un clima de alegría por el descubrimiento y de familia.
El descubrimiento de la vida de Santa Joaquina de Vedruna, que fue un personaje histórico, su espíritu familiar, su hospitalidad y su humildad al ponerse al servicio de las personas necesitadas.
Fue un momento muy agradable, ya que, espiritualmente, ella estaba presente entre nosotros.
Todo ello envuelto en una confianza ilimitada y alegre en la Divina Providencia, que era el secreto de su flexibilidad.

Álvaro (Brasil)
Participar en el Encuentro Internacional de Jóvenes Vedruna, en Vic, España, fue una de las experiencias más significativas de mi vida. Cuando recibí la noticia de que representaría a Brasil, mi corazón se llenó de alegría, pero también de responsabilidad. Sentí que Dios me estaba confiando una misión muy especial, que iba mucho más allá de un simple viaje.
Todo comenzó aún en Brasil, con los momentos de preparación, las formaciones virtuales y el envío realizado por las Hermanas Vedruna. Cada encuentro fue alimentando mi fe y preparando mi corazón para vivir algo que todavía no alcanzaba a imaginar.
Llegar a Vic fue como regresar a las raíces del carisma que desde hace tantos años forma parte de mi camino. Recorrer los lugares donde Santa Joaquina vivió su misión, conocer el Manso Escorial, contemplar la cruz y, sobre todo, rezar ante el cuerpo de Santa Joaquina fueron momentos que jamás olvidaré. Allí, en el silencio, experimenté una profunda paz. Comprendí que toda la vida de Santa Joaquina fue una respuesta de amor al Buen Jesús y que ese mismo amor sigue vivo hoy, inspirando a personas en distintas partes del mundo.
Otro gran regalo que me llevo de esta experiencia fue el encuentro con tantos jóvenes y con las Hermanas Vedruna. Aunque hablamos diferentes idiomas y venimos de culturas muy diversas, descubrí que el amor de Dios nos une y nos hace sentir parte de una misma familia. En cada conversación, oración, celebración y momento de compartir, pude sentir que el carisma Vedruna sigue vivo en el corazón de quienes creen que es posible transformar el mundo a través del amor, la esperanza y el servicio.
Regreso a Brasil diferente de como llegué. Llevo en el corazón muchos recuerdos, amistades que conservaré para toda la vida y una fe aún más fortalecida. Esta experiencia renovó mi compromiso con la misión, reavivó en mí el deseo de seguir sirviendo a los jóvenes y a la Iglesia, y confirmó que vale la pena seguir los pasos del Buen Jesús, como lo hizo Santa Joaquina.
Salgo de Vic con la certeza de que la misión continúa. Ahora llevo conmigo no solo recuerdos, sino también la responsabilidad de compartir todo lo que he vivido y de seguir siendo un signo de ese amor generoso que transforma vidas. Que Santa Joaquina siga guiando mis pasos y que el Buen Jesús sea siempre la inspiración de mi camino.

Erik (Vitoria)
Volver de este encuentro Vedruna es como regresar con la certeza de que la familia es muchísimo más grande de lo que imaginaba. Llegué sin saber muy bien qué me iba a encontrar y me voy con el corazón completamente desbordado.
Lo que más me ha marcado no han sido solo las dinámicas, sino la verdad que se respiraba en cada instante. Ver a gente tan diversa, de realidades completamente distintas, mirándonos a los ojos sin un solo prejuicio y compartiendo la fe y la vida de tú a tú. Guardaré siempre la paz de las oraciones de cada mañana, las charlas sencillas que se alargaban en el comedor o en el albergue, las visitas al Manso o a la Sagrada Familia…pero sobre todo guardaré esa sensación tan real de estar encajando en el sueño de Santa Joaquina.
Para mí ha sido un abrazo restaurador y una huella imborrable. Pero, sobre todo, me llevo un compromiso para el día a día: no guardarme esta luz, ser refugio para los demás cuando el camino se complique y seguir caminando con ese amor que no dice basta.

Abril (Cataluña)
Para mí, vivir esta Semana del Encuentro Internacional Vedruna fue una experiencia muy especial. Como ciudadana de Vic, fue un orgullo poder recibir en mi ciudad a personas que venían de tantos lugares del mundo y compartir con ellas unos días tan bonitos. Al principio podía parecer que teníamos poco en común por nuestras diferentes culturas y realidades, pero enseguida me di cuenta de que nos unía algo mucho más fuerte: el mismo espíritu Vedruna.
Me quedo sobre todo con las personas que conocí, las conversaciones, las risas y todos los momentos compartidos. Fue una semana muy intensa y bonita, de esas que sé que recordaré durante mucho tiempo.
Para mí, ha sido un verdadero honor poder vivir este encuentro en Vic, la ciudad donde he crecido, justo en un momento tan especial como el bicentenario de la congregación. Estoy muy agradecida.
Más testimonios de jóvenes procedentes de la Provincia Vedruna de Europa se pueden leer en la web de PJV Vedruna:



