Los votos temporales: un «sí» que se renueva en la fe

Para mí, los votos temporales son mucho más que un compromiso temporal: son una respuesta de amor a la llamada de Dios y un nuevo paso en el camino hacia mi consagración. Por su gracia, he tenido la alegría de renovar mi «sí» al Señor y mi deseo de seguirle fielmente.

A través de los votos de pobreza, castidad y obediencia, elijo entregarle a Cristo lo mejor de mí misma y dejar que Él me moldee. La pobreza me enseña a confiar en Dios, la castidad a amar con un corazón libre y abierto, y la obediencia a escuchar y acoger con fe su voluntad.

La celebración de mis votos, que viví entre la oración, la alegría y la acción de gracias, fue un momento realmente memorable. Me recordó que mi vocación es, ante todo, una historia de amor con Dios, que se va construyendo cada día a base de fidelidad, confianza y entrega.

Doy gracias al Señor por el don de mi vocación y por todas las personas que me acompañan: mi familia, mi comunidad, mis amigos y todos los que me apoyan con su presencia y sus oraciones. Su apoyo me da ánimos para seguir adelante.

Así pues, mis votos temporales son un «sí» humilde, libre y lleno de confianza. Le pido al Señor que me conceda la gracia de seguir siendo fiel a su llamada, de servir con alegría y generosidad, y de hacer de mi vida consagrada un testimonio de su amor.

Sr. Aimerance Nakasila, ccv