Los consejos evangélicos, camino hacia la fraternidad y sentido de la vida religiosa

Del 18 al 19 de agosto de 2026, las hermanas de la Provincia de África participaron en un curso de formación impartido por el padre Tshimbobo sobre el tema: «Los consejos evangélicos y el sentido de la vida religiosa». Este encuentro fue un momento especial de formación, reflexión y renovación espiritual, con el objetivo de que cada hermana redescubriera la profundidad de su consagración y se reforzara la fraternidad dentro de la Provincia a través de una mejor comprensión y una puesta en práctica auténtica de los consejos evangélicos.

La vida religiosa se basa en los tres consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, que se viven en el marco de una vida fraterna en comunidad. Estos compromisos no son simples normas que hay que cumplir; son un camino para asemejarse a Cristo y una respuesta libre a su llamada.

El consejo evangélico de la pobreza nos invita a desprendernos de los bienes materiales y a alcanzar una mayor libertad interior. Nos enseña a ver los bienes como regalos que hay que compartir y a dar prioridad a la solidaridad, la sencillez y el servicio. La pobreza consagrada se convierte así en una invitación a anteponer el bien común a los intereses personales.

La obediencia nos lleva a buscar juntos la voluntad de Dios a través de la escucha, el diálogo, el discernimiento y la oración. Implica una actitud de disponibilidad y confianza hacia las instancias comunitarias y los responsables legítimos. Cuando se vive con espíritu evangélico, fomenta la unidad, la corresponsabilidad y la comunión.

La castidad consagrada es, por su parte, un camino de amor libre y unificado. Requiere una madurez afectiva y un autocontrol que te permitan amar a Dios y a los demás sin posesividad. Abre el corazón a una mayor disponibilidad para la misión y para el servicio a la comunidad.

Estos tres consejos se plasman de forma concreta en la vida fraternal de la comunidad. Al igual que la primera comunidad cristiana que aparece en los Hechos de los Apóstoles, la comunidad religiosa está llamada a ser un lugar de intercambio, solidaridad, perdón y comunión. A pesar de nuestras diferencias en cuanto a trayectorias, culturas y sensibilidades, Cristo sigue siendo nuestro centro y el fundamento de nuestra unidad.

La formación también nos ha permitido reflexionar sobre los retos que plantea vivir los consejos evangélicos en el *contexto cultural africano*. Los valores de solidaridad, familia y comunidad son una riqueza, pero también nos invitan a un discernimiento constante para que las exigencias del Evangelio sigan estando en el centro de nuestras decisiones y nuestras relaciones.

Más allá de lo que hemos aprendido, este encuentro nos ha invitado a una conversión personal y comunitaria. Nos recuerda que la fraternidad se construye cada día a través de la escucha, la acogida, el respeto, el perdón, el compartir y la capacidad de llevar juntos la misión. Vivir los consejos evangélicoses, por tanto, aprender a amar más, a entregarse con libertad y a hacer de la comunidad un verdadero espacio donde se reconozca a Cristo como el centro de toda relación.

En definitiva, este encuentro ha sido un momento importante para la Provincia de África. Ha ayudado a reavivar el sentido de la vocación consagrada y a animar a cada hermana a vivir sus compromisos con más profundidad, coherencia y alegría en nuestras comunidades. Cuando los consejos evangélicos se convierten en una experiencia vivida y compartida, dan fruto en la vida personal, en las comunidades y en la misión. Se convierten entonces en un testimonio creíble del amor de Cristo y en un camino concreto hacia una fraternidad más auténtica.

Sr. Chanceline Kayongo, ccv