Comunicado de la Provincia Vedruna Europa ante la situación humanitaria de Ceuta

Nuestras hermanas en Ceuta ven cómo miles de personas llegadas desde Marruecos y distintos países del África subsahariana, muchas de ellas procedentes de contextos marcados por la guerra, la violencia o graves conflictos, han buscado en nuestras fronteras protección, seguridad y la oportunidad de construir un futuro mejor. Han recorrido rutas migratorias extremadamente duras y peligrosas, marcadas por la violencia, la explotación y la ausencia de vías legales y seguras para migrar. Semanas después de su llegada, carecen de acceso suficiente a agua, alimentos y atención sanitaria; duermen a la intemperie, soportan altas temperaturas y viven en condiciones indignas, sin acceso suficiente a recursos básicos y sin una respuesta adecuada a sus necesidades más elementales y las situaciones de violencia y agresiones registradas agravan aún más su sufrimiento. Entre estas personas hay numerosos niños y niñas, mujeres embarazadas y madres con hijos pequeños, cuya situación nos interpela humana y éticamente. Nos conmueve profundamente su sufrimiento, pero también su extraordinaria resiliencia. A pesar de la incertidumbre, del miedo y del abandono que padecen, muchas de estas personas mantienen viva la esperanza de construir una vida más digna.

En este contexto, hacemos nuestras las reflexiones compartidas por las hermanas de la comunidad de Ceuta y la Asociación ELIN, quienes nos recuerdan la importancia de poner rostro a las personas, escuchar sus historias y acercarnos a la realidad desde el encuentro y no desde los prejuicios. La convivencia se construye cuando somos capaces de reconocernos mutuamente en nuestra dignidad, valorar la diversidad como una riqueza y comprometernos con una sociedad más justa, fraterna e inclusiva.

Desde nuestra misión educadora, sanadora y liberadora de evangelización: reafirmamos nuestro compromiso con la acogida, la defensa de los derechos humanos y la construcción de espacios donde prevalezcan el respeto, el diálogo y la esperanza frente a los mensajes de división, rechazo y miedo; defendemos una convivencia basada en el respeto, la solidaridad y el reconocimiento de la dignidad inherente de toda persona, independientemente de su origen o situación administrativa; creemos que solo desde la cercanía, el conocimiento mutuo y la solidaridad podremos responder a los desafíos de nuestro tiempo con humanidad y justicia.

Rechazamos firmemente los discursos que buscan enfrentar a la sociedad apelando a la defensa del interés general o del país y denunciamos que se utilice a las personas migrantes, señalándolas injustamente como responsables de problemas complejos. Ninguna persona debe ser estigmatizada, criminalizada o excluida por su origen, su cultura o su situación administrativa. Y entendemos que, estos mensajes no responden a la realidad que viven cotidianamente las comunidades y las personas que construyen día a día la convivencia, el encuentro y la solidaridad, ni ayudan a afrontar con responsabilidad y humanidad los desafíos que tenemos como sociedad para construir respuestas justas, serenas y verdaderamente humanas.

Los informes enviados a los distintos ministerios y las reuniones mantenidas con las administraciones competentes no han recibido, hasta ahora, respuestas a la altura de la emergencia. No podemos normalizar que personas, especialmente niños y niñas, permanezcan durante semanas sin una acogida adecuada ni condiciones mínimas de protección, cuidado y dignidad.

Por ello, pedimos respuestas urgentes, coordinadas y proporcionadas a la gravedad de la situación, así como políticas que garanticen una acogida digna, una protección efectiva, una atención adecuada para todas las personas afectadas y vías legales y seguras para migrar.

Como comunidad creyente no podemos permanecer indiferentes. Seguiremos acompañando, denunciando y trabajando junto a quienes sufren hasta que todas las personas atrapadas en esta situación reciban una respuesta humanitaria, justa y respetuosa con su dignidad. Porque ninguna persona debería ser condenada a la invisibilidad, al abandono o a la indiferencia por el simple hecho de buscar una vida mejor. Ceuta necesita respuestas valientes, solidarias y humanas, a la altura de los valores que decimos defender como sociedad.

Provincia Vedruna de Europa


La Familia Vedruna está presente en Ceuta a través de la Asociación Elín: