Compartir tiempo, escuchar historias y regalar alegría fueron algunos de los gestos que marcaron esta experiencia de servicio y encuentro intergeneracional.
En el espíritu de servicio, fraternidad y amor generoso que caracteriza a la Familia Vedruna, el viernes 16 de octubre, integrantes de la Misión Juvenil Vedruna de San Felipe vivieron una significativa jornada en el Comedor Solidario San Camilo. Una delegación de 20 personas, entre estudiantes y profesoras, llegó a este espacio con el propósito de compartir, acompañar y, sobre todo, regalar tiempo, cariño y alegría a quienes más lo necesitan.
Como preparación para la visita, el día anterior los jóvenes elaboraron magdalenas que luego compartieron con los asistentes, ofreciendo un dulce gesto de cariño y dedicación.
Los protagonistas de la jornada fueron los adultos mayores que habitualmente concurren al comedor, con quienes se creó un valioso espacio de encuentro, cercanía y convivencia. Desde temprano, estudiantes y profesoras colaboraron en distintas tareas, como la preparación de los alimentos y el servicio del almuerzo. Sin embargo, la experiencia fue mucho más que una ayuda en las labores cotidianas: se convirtió en una oportunidad para escuchar historias, compartir vivencias y descubrir el valor de estar presentes para los demás.
A lo largo del día se realizaron diversas actividades que llenaron el encuentro de alegría y participación:
- Música y alegría con el karaoke: las canciones del recuerdo invitaron a todos a cantar, aplaudir y disfrutar de momentos de verdadera fiesta.
- Bingo y convivencia: jóvenes y adultos mayores compartieron este clásico juego en un ambiente de entusiasmo, risas y emoción en cada jugada.
- Subasta de ropa: se organizó un espacio cercano y respetuoso en el que cada persona pudo elegir libremente las prendas que más le gustaban y necesitaba.
- Talleres de vida y color: decoramos maceteros elaborados artesanalmente y plantamos juntos distintas especies, dejando un recuerdo vivo de este encuentro y promoviendo el cuidado de la naturaleza.
Esta experiencia deja huellas. Para los estudiantes y profesoras participantes, fue mucho más que una actividad de voluntariado: representó una oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal. El encuentro con los adultos mayores permitió reconocer el valor de sus historias, su sabiduría y su experiencia de vida, recordándonos que pequeños gestos de compañía, escucha y cariño pueden hacer una gran diferencia.
Como Misión Juvenil Vedruna San Felipe, renovamos nuestro compromiso de vivir y compartir el carisma de Santa Joaquina de Vedruna, llevando la alegría del Evangelio, el servicio y el amor generoso a cada rincón de nuestra ciudad.
Porque, como Familia Vedruna, creemos que la misión se construye en el encuentro con los demás, especialmente con quienes necesitan sentirse acogidos, valorados y acompañados.
¡Seguimos caminando con amor generoso, siendo corazones en acción!
Gleny Acevedo, Misión Juvenil Vedruna



