Curso intercongregacional sobre interculturalidad en el noviciado de Shradhaseri: Mumbai

Del 20 al 22 de agosto se organizó en nuestro noviciado de Shradhaseri un curso intercongregacional sobre interculturalidad. En este seminario participaron un total de 26 novicios de cuatro congregaciones. El ponente fue el P. Dr. Michael, SVD, un experto con mucha experiencia en la materia.

El padre Michael nos recordó que«cada cultura es un mundo en sí misma». Cada cultura tiene su propia riqueza, sus valores, sus tradiciones, sus puntos fuertes y sus formas de expresar la vida. Al mismo tiempo, ninguna cultura es perfecta; todas tienen aspectos en los que hay que crecer y transformarse. Esa transformación, subrayó, empieza por uno mismo. En lugar de esperar que los demás cambien, se nos invita a mirar dentro de nosotros mismos, reconocer nuestras limitaciones y mantenernos abiertos al aprendizaje y a la transformación.

Nos hizo fijarnos en las comunidades religiosas, donde conviven personas de diferentes culturas, idiomas, orígenes y experiencias vitales. La verdadera interculturalidad requiere conciencia de uno mismo, valorar los valores comunes que nos unen y estar dispuestos a compartir y aportar lo bueno que hemos heredado de nuestras respectivas culturas. La convivencia intercultural no significa renunciar a nuestra identidad, sino enriquecernos mutuamente a través de la aceptación, la comprensión, el respeto y la apertura recíprocos.

El P. Michael también destacó el triple propósito de la vida religiosa: construir un hogar, convertirnos en una comunidad que da testimonio y ser religiosas orientadas a la misión. Nuestras comunidades están llamadas a ser lugares donde cada hermana se sienta bienvenida, aceptada, apoyada y valorada. Al mismo tiempo, nuestra vida en común debe dar testimonio del Evangelio y prepararnos para servir a los demás con amor.

Las sesiones nos ayudaron a entender que aceptar y adaptarnos a las culturas de los demás puede dar lugar a una comunidad religiosa intercultural nueva, llena de fe y llena de vida. Estos tres días han sido enriquecedores y nos han hecho reflexionar, lo que ha profundizado nuestro aprecio por la diversidad cultural y su importancia en la vida religiosa.

Como novatos, nos animan a ser más conscientes de nosotros mismos, más abiertos de corazón, más flexibles y a estar dispuestos a aprender unos de otros. Y, sobre todo, nos han recordado que la interculturalidad empieza por cada uno de nosotros y crece gracias al respeto, la comprensión, la aceptación, la colaboración y el amor.

Las novicias Lainya y Flevina