Familia Vedruna: construyendo paz desde el servicio y la fraternidad

Cercanas ya a la fiesta de Santa Joaqujina de Vedruna, comunidades educativas y pastorales de Brasil y Uruguay continúan tejiendo caminos de paz a través de pequeños gestos de servicio, encuentro y fraternidad. Bajo el lema “Yo construyo paz cuando…”, niños, familias y comunidades se han unido para reflexionar y vivir la paz como una tarea cotidiana que nace del corazón y se hace concreta en la vida diaria.

En Uruguay, los niños de 5.º grado profundizaron sobre el servicio como camino hacia la paz. A través de dinámicas y reflexiones, descubrieron que la paz se construye cada día ayudando, escuchando, compartiendo y acompañando a los demás. Inspirados por el ejemplo de Santa Joaquina de Vedruna, comprendieron que servir con amor tiene la fuerza de transformar el mundo y acercarnos como hermanos.

También los niños de 3.º grado quisieron expresar su cariño y gratitud cantando a Santa Joaquina y elevando juntos una oración por la paz. Sus voces sencillas y alegres recordaron a toda la comunidad que la paz comienza en los pequeños gestos de amor, acogida y encuentro cotidiano. En cada canción y en cada oración resonó el deseo de construir un mundo más fraterno y lleno de esperanza.

Mientras tanto, en Brasil, la misión Vedruna sigue fortaleciendo la cultura de paz junto a las familias y vecinos de los sectores donde viven las hermanas. En el barrio Rebouças, de Maringá, la comunidad se reunió en la casa de una familia para rezar por la paz. Aunque el grupo era pequeño, el encuentro estuvo marcado por la oración compartida, el diálogo fraterno y el intercambio de experiencias que fortalecen la esperanza y la cercanía entre las personas.

En Campinas, los alumnos del Centro Vedruna participaron en actividades de sensibilización por la paz mediante dibujos y expresiones artísticas. A través de sus creaciones, los niños reflejaron la importancia y la necesidad de vivir en un mundo más pacífico y solidario, dejando ver cómo la educación y el arte pueden convertirse también en semillas de reconciliación y fraternidad.

Así, desde distintos rincones de América, la Familia Vedruna continúa haciendo vida el sueño de paz de Santa Joaquina: una paz sencilla, cercana y cotidiana, que nace del amor y se multiplica en cada gesto de servicio y comunión.

Hna. Isabel Miguélez, CCV