Santa Joaquina de Vedruna en Celendín: una celebración de gratitud, huellas y fraternidad

Con profunda alegría y espíritu de familia, este domingo 17 celebramos en Celendín, Perú, la fiesta de Santa Joaquina y el Bicentenario de la Congregación Vedruna, dando gracias a Dios por la vida y misión compartida durante estos 44 años de presencia en esta querida tierra.

La celebración comenzó con una Eucaristía muy participativa, vivida junto a la Familia Carismática Vedruna, laicas, señoras del Taller Santa Joaquina, el coro de profesores, representantes de grupos y comunidades cristianas, además de tantos amigos que nos aprecian y con los que hemos caminado a lo largo de estos años.

La celebración estuvo marcada por un ambiente de cercanía, gratitud y alegría. El sacerdote celebrante, que conoce a las Hermanas desde su niñez, compartió una homilía cercana y entrañable, recordando con cariño la presencia sencilla y comprometida de la Congregación en la vida del pueblo. En un momento especial de la celebración, llamó a las Hermanas al altar para impartirnos una bendición particular, gesto que emocionó profundamente a la comunidad reunida.

Durante el ofertorio se presentaron cuatro pares de huellas, cada uno acompañado de un valor que simboliza la herencia que la Congregación ha ido dejando en las distintas realidades donde ha vivido y servido. Estas huellas representaron el amor, la cercanía, el servicio y la esperanza sembrados en tantos corazones a lo largo del camino recorrido.

Al finalizar la celebración, compartimos con los participantes un fraterno momento en el atrio de la iglesia, donde se ofreció chocolate con bizcocho, prolongando así la alegría del encuentro y la gratitud por tantos años de vida entregada al servicio del Evangelio en estas tierras.

Fue una jornada sencilla, llena de significado, memoria agradecida y esperanza renovada para seguir caminando juntas y juntos, dejando huellas de vida y fraternidad.

Hna. María del Carmen Hernáncez, CCV