En República Dominicana, desde hace años, se vienen organizando y celebrando campamentos vacacionales para los niños de diferentes comunidades: El Pinito, Matanzas de Sabaneta y El Puñal. Desde las comunidades, jóvenes animadores nos hacen llegar pinceladas de la experiencia de este año 2026.


En la comunidad de “El Pinito” se desarrolló “El Campamento Vedruna 2026: La gran misión del amor, aventureros del corazón”, bajo el lema “Amar y ayudar es nuestra aventura”, que nos invitó a vivir una experiencia inolvidable. Con la participación de aproximadamente 90 niños y niñas y 17 monitores, compartimos días llenos de aprendizaje, oración, dinámicas y cantos.
Una de las actividades más significativas fue la misión en los hogares de la comunidad. Junto a los niños, llevamos un mensaje de amor y esperanza a las familias, recordándoles que el verdadero amor se demuestra sirviendo a los demás. Este campamento fue posible gracias al apoyo y la generosidad de toda la comunidad.
El equipo de monitores estuvo conformado por Miguel Ángel, Rosaura, Valeria, Anaysha, Yismeiry, Victoria, Crisneiry, Selena, Razmeli, Denisse, Stiven, Laura, Yanela, Daniela, Yaneli, Albelis y Yorlenys, quienes hicimos posible que esta misión llegara al corazón de cada niño.
A nivel personal, este fue mi octavo año como monitora, acompañando a niños de 5 a 11 años. Cada campamento fortalece mi vocación de servicio y me recuerda que los pequeños gestos de amor pueden dejar huellas para toda la vida.
Hoy podemos decir que la aventura continúa más allá del campamento, porque amar y ayudar no es solo un lema, sino una forma de vivir que nos convierte en verdaderos aventureros del corazón.
Yorlenys Osoria López
En Matanza, del 6 al 11 de julio, estuvimos realizando nuestro Campamento Vedruna 2026 en la comunidad de Sabaneta, La Vega.
Ser parte de este campamento como monitora y miembro del equipo organizador fue una experiencia profundamente enriquecedora. Cada día fue una oportunidad para compartir, servir y acompañar a los niños con amor, ayudándolos a crecer en valores y a descubrir que son importantes y muy queridos.
Más que organizar actividades, vivimos una verdadera experiencia de servicio, donde también aprendimos de la sencillez, la alegría y el cariño de cada niño. Sin duda, el Campamento Vedruna 2026 dejó una huella en sus corazones y también en los nuestros, recordándonos que cuando servimos con amor, transformamos vidas y fortalecemos nuestra comunidad.
Carla Báez Rodríguez



