Crónica de la visita del Equipo General a la Provincia de Vedrunamérica: Colombia

Entre octubre de 2025 y enero de 2026, las hermanas María Teresa Cuervo y Maggie D’Costa realizan la visita del Equipo General a varios países de la Provincia de Vedrunamérica. 

Esta es la primera crónica de su visita, entre los días 22 de octubre al 3 de noviembre de 2025, en los que compartieron con las dos comunidades Vedruna de Colombia: Consuelo-Oasis y Quibdó.


Durante nuestra visita, siempre nos acompañó la lluvia, algo propio de una zona tropical, tanto en Bogotá como en Quibdó. En este último lugar, los aguaceros fueron más intensos que en la capital. 

En los días previos a la visita, nuestro corazón se fue preparando para acoger, abrazar y dejarnos sorprender por la vida en misión de las hermanas Vedruna en Colombia, en dos pequeñas comunidades: Consuelo-Oasis y Quibdó.

Reuniones en comunidades y Asamblea en Bogotá

Durante la visita tuvimos dos reuniones en cada comunidad. Los temas tratados despertaron interés y aportaron a la formación de todas. Además, nos reunimos con ambas comunidades en la asamblea de un día completo en Bogotá. Nos reunimos para reflexionar sobre la sinodalidad y el liderazgo compartido, a partir del documento capitular “Nacer de Nuevo”, la Palabra de Dios y las notas del Carisma Vedruna. Fue un espacio muy enriquecedor, que las hermanas de las comunidades agradecieron mucho. 

Algunas resonancias de la Asamblea fueron: 

  • La sinodalidad no es solo un discurso, sino una forma concreta de vivir. 
  • El método usado por Equipo General nos ha ayudado a reconocer la relación entre la Palabra de Dios, el Carisma y “Nacer de Nuevo”, iluminando nuestro camino. 
  • Vivir la sinodalidad nos impulsa a seguir el Evangelio desde la opción por los pobres, la justicia y la escucha de la Palabra. Con el estilo Vedruna, queremos vivir nuestra vida como misión, con sentido hasta el último momento, comunicando siempre esperanza para no defraudar el sueño de Dios. 
  • La Palabra de Dios es la que nos orienta y nos da luz para tomar las decisiones adecuadas.

Comunidad de Quibdó

Situada en el departamento de Chocó, las hermanas de esta comunidad han ido sembrando a lo largo de los años un importante sentido comunitario en el barrio. A partir de las visitas y celebraciones con la comunidad cristiana, han podido hacer una importante labor de evangelización que no había podido ocurrir anteriormente. El vínculo con las personas del barrio, en su mayoría afrodescendientes, es muy importante. Las hermanas son muy apreciadas, y su compañía es altamente valorada. De alguna manera, la comunidad siente su respaldo ante las diversas situaciones difíciles que se viven en el barrio.

Aunque la lluvia no nos permitió salir a visitar los diferentes sectores donde las hermanas acompañan a la comunidad cristiana, pudimos reunirnos con el párroco y las representantes de los distintos sectores. Todos reconocen y agradecen la labor de las hermanas, y nos alegró mucho sentir y escuchar el aprecio que tienen por las ellas , así como el reconocimiento del aporte de la Vida Religiosa en la parroquia, en la Iglesia.

Uno de los proyectos en los que se ocupan las hermanas es una pequeña biblioteca, en la que dan apoyo escolar a niños que tienen dificultades en el sistema educativo.

También queremos destacar que en la comunidad vive con nosotras Daniela, una laica italiana que desde hace 10 años comparte la vida comunitaria. Ella ofrece a los niños un espacio de recreación, formación y, una vez por semana, nutrición.

Del sector nos llamó la atención, además de la vitalidad de la naturaleza y las fuertes lluvias —que los niños aprovechan como si fueran una ducha—, que varios vecinos sacan a la calle sus equipos de sonido al mismo tiempo y ponen la música a un volumen tan alto que impide escuchar las conversaciones dentro de las casas.

Comunidad de Consuelo-Oasis

Situada en Bogotá, esta comunidad está presente en dos presencias. 

El Consuelo

En El Consuelo, las hermanas se emplean en una biblioteca donde dan atención a los niños desalojados por el sistema educativo. A ellos, les dan apoyo en lecto escritura y tareas, y también les ofrecen actividades de manualidades y expresión artística. 

Por otra parte, la comunidad se reúne periódicamente con grupo de mujeres mayores, con quienes hacen la reflexión del Evangelio del domingo, ejercicios físicos y un compartir informal sobre la vida.

Oasis

En Oasis, las hermanas se dedican entre otras tareas a la biblioteca, donde tienen una amplia oferta de expresión cultural con actividades como danza, música y pintura. Para los niños pequeños, ofrecen refuerzo escolar y entretenimiento mientras sus familias trabajan. También allí se otorga una nutritiva merienda para quien lo necesita. 

Una de sus iniciativas más interesantes es el taller de costura, en el que elaboran bolsos, carteras o cojines con telas obtenidas como muestra de los almacenes de telas, que luego venden. 

Destacamos de estas comunidades…

El esfuerzo de las hermanas por aportar a las tareas de la misión según sus posibilidades, edad y capacidades. Nos alegró y vitalizó ver su dedicación entregada, que hacen todo con gusto, generosidad y dando lo mejor de sí. Su corazón misionero, su presencia en las periferias y entre los más vulnerables —como nos invita Jesús y lo vivió Joaquina— son un testimonio que agradecemos y que nos inspira profundamente.

Valoramos también la conciencia y el realismo del grupo Vedruna en Colombia, que, aun reconociendo su fragilidad, mantiene viva la esperanza. Por eso buscan alternativas y posibles respuestas al Proyecto del Reino.

Por otra parte, nos alegra encontrar que en Colombia se vive la experiencia de compartir la vida comunitaria y la misión con Agnes, una hermana africana. Aunque no es la primera vez que se da esta experiencia, representa un paso importante hacia la interculturalidad, como nos invita el Capítulo General “Nacer de Nuevo”.

Al mismo tiempo, celebramos la decisión de involucrar a los laicos en la tarea misionera. Esta participación los prepara para asumir, con responsabilidad y formación, las misiones que hoy las hermanas llevan adelante. Así, les agradecemos de corazón a los laicos, laicos asociados, vecinos y sacerdotes por su acogida, sus detalles y su disponibilidad. Nos admira ver su compromiso con las distintas etapas de la vida: niños, adolescentes, adultos y personas mayores. Por su parte, el trabajo conjunto con la parroquia, especialmente en Quibdó, es motivo de alegría y deseamos que sea duradero, superando el reciente cambio de sacerdotes en Bogotá. 

Finalmente, con alegría, reconocemos el valioso trabajo pastoral vocacional y la apertura del grupo de hermanas en Colombia para acoger a las jóvenes que se acercan con inquietudes vocacionales.


Esta es la primera crónica de esta visita. Las siguientes estarán disponibles próximamente.