Celebrar 200 años de historia es mirar a las raíces y renovar el compromiso de caminar con la gente. En celebración del hito del Bicentenario de la Congregación, la Familia Carismática Vedruna do Nordeste vivió dos intensos días de experiencia misionera en el municipio de Carnaubeira da Penha (PE).
La misión reunió a misioneros que ya habían bebido de la fuente del Carisma, procedentes de Salgueiro, Araripina, Betânia, Jatobá y Belém de São Francisco, unidos por un solo propósito: traer la Palabra de Dios, el afecto y la presencia transformadora a través de la bienvenida.
El programa comenzó el sábado por la mañana, con una oración comunitaria que fortaleció la unión y el envío de misioneros. El enfoque principal era en las visitas domiciliarias, organizadas con el objetivo de escuchar y compartir el Evangelio directamente en los hogares.
El viaje misionero comenzó en las afueras de Carnaubeira da Penha y luego se extendió a la región central. En cada puerta abierta, la prioridad era la escucha atenta: dar la bienvenida a las historias, los desafíos y las luchas diarias de las familias. Este simple gesto de presencia resultó ser el impacto más profundo de la misión, creando lazos de solidaridad y fe con la comunidad local.
El sábado por la noche, nos reunimos para un momento extraordinario. La velada contó con la participación de los jóvenes que participaron en el Encuentro Internacional de la Juventud en Vic (España), trayendo los ecos, aprendizajes y entusiasmo de esta experiencia global para enriquecer y animar al grupo.
El domingo, la reunión misionera comenzó con la Celebración Eucarística, un momento en el que la comunidad y los misioneros se reunieron alrededor de la mesa de la Palabra y la Eucaristía para dar gracias por todos los frutos cosechados durante el fin de semana, poco después de partir para otro momento de visitas.
Estos dos días en Carnaubeira da Penha expresan una conexión viva con la trayectoria de 200 años iniciada por Santa Joaquina de Vedruna. Desde los orígenes de la Congregación, el carisma Vedruna se ha traducido en una actitud de salir, cercanía y compasión ante las realidades más vulnerables.
Visitar hogares en las periferias del nordeste hoy significa actualizar esta misma intuición fundamental: encarnar la caridad que escucha, que se hace presente y que camina codo con codo con las personas en sus alegrías y dolores. Al escuchar las luchas del pueblo de Carnaubeira da Penha, la Familia Vedruna reafirma su vocación de mantener viva la llama del Evangelio en las realidades del presente, celebrando el pasado con una mirada firme en el futuro.
Júnia Marise, postulante



