El Voluntariado Vedruna sale al encuentro de los jóvenes en Buenos Aires

Compartir experiencias, despertar inquietudes y animar a las nuevas generaciones a comprometerse con otras realidades fueron los objetivos de una jornada en los colegios de Crámer y Ayacucho.

El lunes 19 de octubre, los estudiantes de los últimos años del nivel secundario de los colegios Vedruna de Buenos Aires —Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Crámer) y Corazón de Jesús (Ayacucho)— recibieron la visita de Ezequiel Lucero, Francisco Jáuregui, Natalia Farelo y Sebastián Larrañaga Diehl. Los cuatro han vivido experiencias de voluntariado Vedruna en los últimos quince años y, por iniciativa de Ezequiel Lucero y de la Hermana María José Gimeno, responsables de esta propuesta en la Provincia VedrunAmérica, compartieron sus vivencias con los estudiantes y los animaron a descubrir este camino de compromiso, solidaridad y encuentro con otras realidades.

Durante la jornada, Francisco Jáuregui relató su experiencia en República Dominicana y Haití en 2013; Natalia Farelo y Sebastián Larrañaga Diehl compartieron su vivencia de voluntariado en Haití en 2018, y Ezequiel Lucero habló de su experiencia en Perú en 2024.

A través de sus testimonios, mostraron cómo el encuentro con otras comunidades puede abrir nuevos horizontes, transformar la mirada y dejar huellas profundas en quienes se animan a dar el paso. La propuesta invitó a los jóvenes a salir al encuentro de otras personas, conocer diferentes contextos y descubrir que cada uno puede aportar algo valioso a la construcción de un mundo más justo y fraterno.

Desde el carisma de Santa Joaquina de Vedruna, esta invitación adquiere un sentido especial. Su deseo de «abrazar las necesidades de todos los pueblos» sigue inspirando a la Familia Vedruna a tender puentes, acompañar a quienes más lo necesitan y comprometerse con la vida en todas sus dimensiones.

La jornada también permitió visibilizar el crecimiento del Voluntariado Vedruna en la Provincia. Además de acoger a voluntarios procedentes de Europa, se busca que los jóvenes de nuestro continente puedan prepararse para vivir sus propias experiencias de servicio, tanto en América como, más adelante, en otros lugares del mundo, como Europa, Asia o África.

La invitación queda abierta: ¡tú también puedes ser parte del Voluntariado Vedruna! Animarse a vivir esta experiencia es aprender a mirar el mundo de otra manera, descubrir nuevas formas de compromiso y dejarse transformar por el encuentro. Una vez más, la Familia Vedruna apuesta por acompañar a las nuevas generaciones en el descubrimiento de una solidaridad que se hace vida y que, desde pequeños gestos, abre grandes caminos de esperanza.

Tres experiencias que dejan huella

Francisco «Pancho» Jáuregui (2013, República Dominicana y Haití)

«Realicé todos mis estudios en el colegio de la Congregación en Suipacha. Me inicié en el Grupo Misionero, impulsado por la Hna. Anita Rodríguez en 2001, y poco a poco comenzamos a vivir nuestras primeras experiencias de misión. Años después conocí el Voluntariado Vedruna gracias a la Hna. Tere Ruben, quien me puso en contacto con los coordinadores de Europa. Ellos me asignaron República Dominicana y Haití como destinos para 2013».

«A los 28 años hice mi primer viaje al extranjero. Desde el primer momento, las hermanas me hicieron sentir como en casa, en familia. Participé en campamentos de verano en Santiago de los Caballeros y Santo Domingo, y también conocí la realidad de Haití. Fue una gran experiencia que me permitió vivir en primera persona el sentido de la Familia Vedruna y descubrir lo hermoso que es experimentar la fuerza y la grandeza de nuestro carisma».

Natalia Farelo y Sebastián «Larry» Larrañaga Diehl (2018, Haití)

«La experiencia de Pancho, con quien compartimos el Grupo Misionero durante muchos años, nos impulsó a querer participar en el Voluntariado. A mediados de 2018 nos casamos y unimos la licencia por matrimonio con nuestras vacaciones laborales, ya que somos docentes de Educación Física. Así pudimos dedicar un mes a vivir nuestra experiencia en Haití».

«Compartimos la experiencia con dos voluntarias de España y realizamos actividades lúdicas y recreativas relacionadas con el deporte con los niños del colegio de Fonds Parisien. A pesar de la dura realidad del país, nos impactó la alegría con la que vive la gente, que nos enseñó a valorar y apreciar más lo que tenemos».

Ezequiel Lucero (2024, Perú)

«Creo que fue una cadena, porque también compartí el Grupo Misionero con Pancho, Naty y Larry. Justo cuando empecé a averiguar sobre el voluntariado llegó la pandemia de 2020. En 2024 me informaron de que la posibilidad se había restablecido y me destinaron a Perú. Fue mi primer viaje al extranjero en solitario. Las hermanas me recibieron muy bien».

«Soy docente de Arte y, durante mi experiencia, realizamos con los niños de Ucayali un mural de Santa Joaquina, agradeciendo su viva presencia entre nosotros. Ella nos recuerda, con fuerza y ternura, que “los niños son el centro de nuestra vida y acción”».

Ezequiel también destaca los aprendizajes personales que le dejó esta experiencia:

«Esta experiencia ha sido muy enriquecedora en mi vida, pues me ha permitido conocer nuevos horizontes y adaptarme a contextos desconocidos. El servicio en este entorno me ayudó a aprender, entre muchas otras cosas, sobre resiliencia, trabajo en equipo y gratitud».

Para conocer más sobre su experiencia en Perú, pueden visitar el siguiente enlace:

Voluntariado Vedrunamérica

Más información sobre el voluntariado en la Provincia de Vedrunamérica se encuentra en el siguiente PDF:

Francisco Jáuregui, voluntario Vedruna de Argentina