La Fundació Vedruna Catalunya Educació organizó el sábado 28 de febrero de 2026 en el Tarraco Arena de Tarragona un acto multitudinario y simbólico en torno a la educación Vedruna en Cataluña.
La jornada reunió a unas cinco mil personas vinculadas al mundo educativo de Vedruna, incluyendo educadores, alumnado, familias, autoridades políticas y representantes del ámbito cultural.
Este gran acto no solo fue una celebración festiva sino también una ocasión para presentar el nuevo proyecto educativo que guiará a las 39 escuelas de la red Vedruna en Cataluña a partir del curso 2026‑2027. El proyecto, resultado de un proceso formativo denominado “Perfer”, incorpora el valor del servicio como una actitud esencial para transformar el entorno y expresa los valores fundamentales del modelo educativo Vedruna, como la acogida, el compromiso, la alegría, la proximidad y la solidaridad. En este sentido, se puso el énfasis en la educación no solo como transmisión de conocimientos, sino como formación integral de personas comprometidas con la sociedad.
Uno de los elementos visuales más destacados de la celebración fue la construcción simbólica de una casa, que representó de forma plástica los valores y el estilo educativo que la Fundación quiere seguir impulsando. Esta metáfora de la casa reunía los pilares de la educación Vedruna: un clima familiar donde los niños y jóvenes puedan “crecer con identidad propia”, descubrir su vocación y aprender a transformar el mundo con criterio y sentido de pertenencia. La casa simbolizaba también la idea de acogida, de espacio seguro y comunitario, donde los valores humanos se entrelazan con el aprendizaje académico.
El acto estuvo concebido como una auténtica fiesta mayor, con intervenciones artísticas y culturales. Participaron una decena de artistas —entre ellos músicos, cantantes, bailarines, actores y poetas— y entidades locales como agrupaciones de danza y los gigantes de la ciudad. Todas las intervenciones evocaron la figura de Joaquima de Vedruna, fundadora de la congregación en el año 1826, destacando su visión educativa transformadora y su legado de amor y servicio. La programación artística estuvo pensada para transmitir emoción, identidad y sentido de comunidad, conectando la historia de la congregación con las experiencias actuales de la comunidad educativa.
La hermana general, María Teresa Cuervo, quiso resaltar en su intervención la importancia de custodiar y proyectar el legado acumulado durante dos siglos con “renovada vitalidad”, apuntando a una educación que no solo transmita conocimientos, sino que forme personas con valores sólidos que contribuyan a una sociedad más justa. Subrayó la necesidad de seguir adaptándose a los tiempos sin perder la esencia del carisma Vedruna, orientado al servicio y a la atención a las necesidades humanas y sociales.
Por su parte, las autoridades políticas presentes destacaron la importancia histórica y social de la institución. Se señaló cómo, en momentos difíciles de la historia de Cataluña, la figura de Joaquima de Vedruna fue capaz de ofrecer esperanza y propósito a través de la educación. También se puso en valor la capacidad de la congregación para adaptarse sin perder su identidad, subrayando su compromiso con la lengua, la identidad y la integración.
Durante la mañana y la tarde del evento, la comunidad educativa Vedruna vivió momentos emocionantes con testimonios de alumnos y educadores, así como con la participación de las familias, reforzando la percepción de las escuelas Vedruna como lugares de acogida, crecimiento y transformación.
Cantata de los 200 años
Uno de los momentos más emblemáticos de la jornada fue la interpretación de la cantata “Kim‑A de Mart” por parte de un millar de alumnos de 4.º, 5.º y 6.º de primaria de las escuelas Vedruna, que actuaron como representantes de toda la red educativa.
Esta cantata se presentó como una pieza transplanetaria para solista, coro infantil y pequeña orquesta, compuesta por Jordi Domènech y Joan Rial, y se integró en el acto como un elemento artístico y simbólico clave. A través de nueve canciones, la obra plantea una historia imaginaria en un viaje al planeta Marte donde, a través del personaje protagonista, se exploran valores universales que siguen siendo relevantes 200 años después de la fundación de la congregación. Entre estos temas figuran la aceptación de la diversidad, la importancia de cuidar a los demás, la reflexión sobre retos sociales como el cambio climático y la solidaridad, así como otras dimensiones de la vida cotidiana como la escuela, la familia y la salud.
La cantata combinó música, narración y valores educativos, y contó con dirección musical, solistas y acompañamiento instrumental que enriquecieron el acto, subrayando el compromiso de la comunidad Vedruna con una educación que integra significado, creatividad y valores.
Dentro del programa de actividades del Bicentenario en la Provincia, esta cantata será presentada en los colegios de Cataluña entre los meses de marzo y junio de 2026.
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