Hna. Leonor Maturana. Una mujer de fe, educadora y misionera, cuya obra dejó huellas que aún iluminan nuestro pueblo
Las Hermanas Carmelitas de la Caridad llegaron a Suipacha con el propósito de fundar un colegio. Este abrió sus puertas el 5 de mayo de 1913, en la esquina de 1 de Mayo y Combate de San Lorenzo.
Entre las religiosas llegadas de España se encontraba la Hermana Leonor Maturana, a cuya iniciativa se debieron numerosas obras que aún perduran.
El trabajo apostólico en el Colegio de las Carmelitas impulsó a la Hna. Leonor a asumir decididos empeños y grandes responsabilidades. Muy pronto, el colegio se convirtió en una suerte de pequeño vértice social. Y la Hna. Leonor, en “una ministra de relaciones exteriores, dispuesta a tratar con todos: desde las autoridades y el párroco hasta el verdulero”.
Con su presencia, la Hna. Leonor llenaba el colegio, resultando para muchos —hombres y mujeres— una especie de confidente y consejera, “que imponía menos que el sacerdote”. Siempre estuvo dispuesta a apoyar toda iniciativa que significara una promoción para el pueblo.
El 28 de octubre de 1928 organizó una Jornada Misional para todo el pueblo. En Suipacha, el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe revistió tal grandiosidad que se convirtió en un acontecimiento único e inolvidable.
Sus carrozas, montadas sobre automóviles y dedicadas a temas de la fe, trascendieron la esfera nacional y recibieron reconocimiento internacional.
Fue entonces cuando se definió su misión específica: ser “apóstol de apóstoles”.
Más allá de su anhelo de alcanzar la perfección como “santa”, el pueblo descubrió en ella a una vecina digna de admiración e imitación. Proyectó, perseveró, cumplió sueños, educó e iluminó incluso desde el púlpito de la Iglesia.
Hoy queremos mantener viva la memoria de su obra en Suipacha, con el propósito de fundamentar la presentación de su historia en el camino hacia su santidad.
Será importante para los jóvenes y, especialmente, para las futuras generaciones, identificarse con su ejemplo: en la comunicación de la fe, en la misión, en la perseverancia, en la educación y en el arte.
A través del museo, su memoria se proyectará en la comunidad, y mediante el turismo su legado se abrirá al futuro.
La inauguración del museo, el 26 de febrero a las 20 hs, no será “la misión cumplida”, sino la continuación de su misión.
Francisco Jáuregui
Equipo Comunicación, Profecía y Cuidado de la Creación



