Queridos jóvenes, ámense los unos a los otros. Ámense en Cristo. Sepan ver a Jesús en los demás. La amistad puede cambiar verdaderamente el mundo. La amistad es el camino por la paz.
Papa León XIV, Vigilia del Jubileo de los Jóvenes
Con estas palabras, el Papa León XIV respondía a la primera pregunta que se le planteó en la vigilia de oración en Tor Vergata durante el Jubileo de los Jóvenes. Este gran evento del Año Santo, que tuvo lugar entre el 28 de julio y el 3 de agosto, reunió a más de un millón de jóvenes del planeta entero para invitarlos a ser “Peregrinos de la Esperanza”. Entre ellos se encontraban más de 60 jóvenes Vedruna de varias partes de España, que viajaron hasta la ciudad eterna para vivir una experiencia única de la mano de la Pastoral Juvenil Vocacional Vedruna.
Durante esos días, atravesaron la Puerta Santa de Santa María la Mayor, donde rindieron sus respetos ante la tumba del Papa Francisco y participaron en la Eucaristía; vivieron el sacramento de la reconciliación en el Circo Massimo; formaron parte de los 30.000 españoles que se encontraron en la Plaza de San Pedro para compartir oraciones, testimonios, cantos y una Eucaristía. Y, por supuesto, participaron en la Vigilia y misa final del Jubileo en Tor Vergata, presididas por el Papa León XIV.
Visita a la Casa General
En el viaje, también vivieron un momento muy significativo al visitar la Casa General de la Congregación: se encontraron allí con algunas Hermanas del Equipo General y de la comunidad de la Casa General. Con ellas dialogaron, compartiendo qué había llevado a cada uno hasta allí, y se empaparon de la historia de este lugar tan importante para nuestra Familia. Para todos, fue un encuentro emocionante y profundo, que puso de relieve la presencia de Joaquina acompañando cada paso del camino.
En sus palabras
Como mejor se puede entender la experiencia es a través de las palabras de los jóvenes que la protagonizaron, por lo que compartimos los testimonios de los participantes.
El Jubileo de los Jóvenes 2025 en Roma ha sido mucho más que un viaje, ha sido un encuentro con Dios, con la Iglesia y con la gran familia Vedruna. Jóvenes de distintos lugares se unieron para peregrinar con un mismo sueño en el corazón: vivir y compartir la esperanza. Entre oraciones, momentos de convivencia, cansancio y alegría, cada uno volvió a casa con la certeza de que la fe se multiplica cuando se vive en comunidad y en familia Vedruna. Estos testimonios recogen voces, emociones y aprendizajes de quienes dejaron que el buen Jesús marcara sus pasos por las calles de Roma.
En cada palabra, en cada recuerdo y en cada gesto narrado se percibe que este Jubileo ha sido un regalo que seguirá dando fruto. Roma fue testigo de la fuerza de la fe joven y de la alegría de saberse amados por Dios. La experiencia vivida nos recuerda que la esperanza no es un simple sentimiento, sino un camino que se recorre juntos, sosteniéndose unos a otros y apuntando siempre hacia lo alto. Como familia Vedruna, damos gracias por lo vivido y seguimos caminando, seguros de que “la esperanza no defrauda” y que el amor de Cristo es el verdadero motor de nuestras vidas.
PJV Vedruna de Europa
Para mí esta experiencia con la familia Vedruna me ha parecido una gran oportunidad para acercarme más a Dios, conocer a grandes personas y vivir la Fe en comunidad. Es la primera vez que vengo con Vedruna y me ha encantado, me he sentido como en casa desde el primer día, en familia. Las hermanas Carmelitas en Roma nos atendieron especialmente bien, siempre pendientes, con pequeños detalles; empezando por su simpatía y terminando por habernos dado el desayuno de hoy día 4. Me siento muy agradecida.
Por otro lado, esta peregrinación ha sido la mejor que he vivido hasta hoy con diferencia. Me he dado cuenta de la verdadera felicidad: estar desconectada de toda red social y fijarme en el regalo que tengo al lado; esas risas con personas que había conocido hacía menos de una semana. Ha sido increíble ver Roma llena de jóvenes que perseguían el mismo camino: a Dios.
Teresa Millares (Sevilla)
Dios nos regaló una experiencia maravillosa con personas con grandes corazones. Qué bonita era Roma llena de esperanza. Los jóvenes somos el futuro lleno de paz. No nos cansemos de entregar amor a los demás. Siempre Vedruna.
Manuel Jiménez (San Fernando)
Siento algo especial cada vez que me junto con vosotros, mi familia Vedruna. Me siento tan afortunada de haber podido vivir este Jubileo, aunque al principio todo eran inquietudes, íbamos sin responsable, sin referentes, con miedo. Pero al llegar nos encontramos con la suerte de que teníamos a unas monitoras que se preocupaban por nosotras encontré en ellas un refugio; nos han hecho vivir la experiencia al máximo en cada momento dándonos su mano y su apoyo en todo. En los momentos de oración, todo era tranquilidad, relajación, Fe, dentro del caos que nos rodea constantemente.
No puedo estar más agradecida de poder cada día aprender más y acercarme más a Dios. Es muy bonito juntarse con gente con las mismas ideas y todos a una, orando y agradeciéndole.
El Jubileo me ha enseñado tantas cosas… principalmente, a valorar las cosas del día cotidiano, aquellas que mucha gente vive sin ellas, a vivir sin móvil , ese que tantas veces nos quita la paz y nos aleja de Dios. A apreciar las amistades, las que no vemos a menudo, pero sabemos cuidarlas. Y lo más importante a encontrar la presencia de Dios en todo lo que nos rodea, a vivir con Él porque sin Él nada existe. Como el Papa León dice: “Nosotros hemos sido elegidos, somos fruto de un amor que nos ha querido. Tenemos el objetivo de proclamar y llevar a todos la palabra de Dios”. Porque, en mi experiencia, Dios es ese hilo que siempre está, te sostiene cuando lo necesitas y te balancea cuando no. Cuando encuentras el verdadero amor de Dios, todo cambia.
El jubileo ha sido una experiencia de evolución, cambio, aprendizaje y Fe.
María José Mancera (Villafranca)
El Jubileo de los Jóvenes 2025 ha sido una experiencia que nunca olvidaré. Lo primero, debemos dar gracias a Dios por todo lo que nos llevamos en el corazón, porque todo lo hacemos por Él y para Él. Hemos vivido tantos momentos de oración, de encuentro, de alegría, de cansancio y de tantos sentimientos que no puedo describir. Habernos podido reunir con el Papa León XIV ha sido increíble. El momento de tenerlo justo delante pasando con el papamóvil: ¡eso no se borrará de nuestras retinas! Además, vivirlo con la Familia Vedruna ha hecho que todo se multiplique por mil: sentirnos acogidos y unidos por un mismo sentimiento, en definitiva, SENTIRNOS FAMILIA.
Eder Esteban (Madrid)
En la página de PJV Vedruna de Europa se pueden leer más testimonios, y los vídeos de la experiencia en sus redes sociales:



