En este tiempo de gracia que nos conduce al Bicentenario de nuestra Familia Vedruna volvemos la mirada a quien fue siempre refugio, guía y ternura: María, la Virgen del Carmen.
Como Joaquina, que confió en su amparo incluso en medio de las dificultades, también hoy nos sentimos sostenidas por su ternura y alentadas a seguir dando vida al Carisma. Con ella, celebramos 200 años de “amor generoso, misión que inspira”, y nos dejamos renovar por su protección que impulsa a nacer de nuevo cada día.



