Venezuela: un encuentro anual que nos fortalece como Familia Carismática Vedruna

Como es costumbre, todos los años, por lo general, nos reunimos el 28 de diciembre las comunidades laicales de centro (Cagua y Bella Vista) para vivir un encuentro formativo y celebrativo, animado por la hermana de enlace del Laicado Vedruna de Venezuela. Este año, el encuentro se llevó a cabo en Bella Vista.

Iniciamos la jornada con la lectura del evangelio del día, referido a la Sagrada Familia y a los santos inocentes, acompañada de una breve reflexión. Bajo este telón de fondo, se nos invitó a identificarnos con algún personaje del pesebre, lo que dio lugar a un compartir muy rico, sencillo y, a la vez, profundo. Algunas se identificaron con María por su sencillez y su sí a Dios; otra, con la mula, por su resiliencia y espíritu de lucha a pesar de las adversidades; otras, con san José, por su paciencia.

Seguidamente, las participantes debían descubrir el tema de formación. Para ello, se distribuyeron pequeñas tarjetas con la definición de cada vinculación Vedruna, sin identificar su nombre, para que ellas mismas lo dedujeran. Cada una leyó su tarjeta en voz alta y, entre todas, iban proponiendo a qué vinculación correspondía; no siempre acertaban. Al finalizar, se entregaron los títulos correspondientes para colocarlos junto a cada definición: laicos asociados, Amigos Vedruna, Colaboradores Vedruna, Hermanas Vedruna, Sanadores Vedruna, Educadores Vedruna, MJV, Voluntariado Vedruna, Simpatizantes Vedruna, entre otros.

Con esta introducción, se invitó a descubrir el tema central. Tras varios intentos, finalmente caímos en la cuenta de que se trataba de la familia carismática.

Para desarrollar el tema, tomamos como punto de partida los modelos geocéntrico y heliocéntrico: en el primero, la vida consagrada es el centro; en el segundo, lo es el carisma. Desde esta perspectiva, comprendimos que la familia carismática es comunión de diversos carismas y vocaciones. También se tuvo en cuenta lo que nos dice al respecto nuestro documento NdN. Después de este conversatorio, descubrimos además que la “inocencia de este día” consistía en haber creído —tanto el Laicado Vedruna Asociado como las hermanas— que éramos los únicos integrantes de la Congregación (una planta con dos ramas), cuando en realidad somos un frondoso árbol.

Nos quedamos con el deseo de seguir profundizando en este tema, que retomaremos en otro momento.

No podíamos finalizar el encuentro sin compartir la torta de la cumpleañera del mes. También rifamos algunos obsequios y, con mucha alegría, culminamos la jornada.

Hna. Trina de Jesús Hernández, ccv