Jornada de Navidad: interioridad y esperanza en el Colegio Vedruna de San Felipe

El martes 23 de diciembre, durante la mañana, se realizó la Jornada de Navidad de los trabajadores del Colegio Vedruna de San Felipe, organizada por el equipo de Pastoral, en la Ermita de Schoenstatt, ubicada en Rinconada de Los Andes. El encuentro se desarrolló mayoritariamente al aire libre, favoreciendo un clima de recogimiento, conexión y contemplación, y concluyó en un salón dispuesto en torno a un pesebre, signo central de la celebración de la Navidad.

La jornada tuvo como eje temático Volver a nacer, invitando a los participantes a un proceso personal y comunitario de renovación en tres dimensiones fundamentales de la vida: la relación con la creación, con los demás y con Dios. Desde la acogida inicial —marcada por un ambiente sencillo, música navideña y elementos naturales— se propuso detener el ritmo cotidiano y disponerse interiormente a vivir la Navidad como una oportunidad de nuevo comienzo.

La primera dimensión, centrada en la relación con la creación, se vivió a través de una caminata contemplativa en silencio, que invitó a conectar con la naturaleza, el propio cuerpo y la respiración. Mediante preguntas personales y gestos simbólicos con elementos naturales, se propuso reconciliarse con los ritmos de la vida, reconocer las propias raíces y abrirse a aquello que desea renacer en cada persona.

La segunda dimensión, orientada a la relación con los demás, invitó a mirar los vínculos más allá del ámbito laboral, poniendo en el centro la vida compartida, el agradecimiento, el perdón y el cuidado mutuo. El trabajo en grupos permitió compartir experiencias personales, dialogar desde la confianza y descubrir aspectos de la vida del otro que habitualmente permanecen ocultos, favoreciendo un encuentro más humano y cercano. En este espacio, cada participante elaboró de manera creativa un presente simbólico, decorando una vela que, posteriormente, fue entregada a otra persona de la comunidad durante la oración final, según un nombre asignado previamente, como signo concreto de encuentro, cuidado y fraternidad.

La tercera dimensión invitó a volver a nacer en Dios, a través de la Palabra, el silencio y la oración. Destacó la dinámica del pesebre interior, que permitió a cada funcionario reconocer qué desea que nazca en su corazón en esta Navidad.

A lo largo de la jornada, el canto Abre tu jardín acompañó distintos momentos, animando con música y gestos corporales una experiencia vivida desde la alegría, la participación y la esperanza. Su mensaje —«traigo una buena noticia, novedad sin fin»— resonó como una invitación constante a abrir el corazón a la acción de Dios.

La jornada concluyó con una oración comunitaria, en la que se integraron las tres dimensiones trabajadas, expresando el deseo compartido de que lo vivido no quedara solo como un recuerdo, sino que se tradujera en actitudes concretas en la vida cotidiana. Como gesto final, cada participante tuvo la posibilidad de sostener en sus manos la imagen del Niño Jesús y contemplarla en silencio. En este signo sencillo y profundo se reforzó la invitación a abrir un espacio en el propio corazón para que Jesús nazca nuevamente, acogiendo su luz, su paz y su amor en la vida personal y comunitaria.

Este encuentro fue un valioso espacio de pausa, interioridad y sentido, que permitió a los trabajadores reconectarse con lo esencial, renovar el espíritu y disponerse a acoger el nacimiento de Jesús como luz y esperanza para la vida personal y comunitaria.

Prof. Gleny Acevedo Estay